Los orígenes del emprendimiento en Tepatepec
Durante su infancia y juventud en el municipio hidalguense de Tepatepec, la exaspirante a la presidencia por la coalición Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez, debió involucrarse en diversas actividades económicas para colaborar con el presupuesto familiar. Uno de sus primeros proyectos comerciales consistió en la elaboración y distribución de postres caseros, una labor que realizaba junto a su madre para sortear las apreturas financieras del hogar.
En reiteradas ocasiones, la política ha compartido los pormenores de aquella etapa formativa, destacando que el proceso productivo distaba mucho de la modernidad tecnológica. En su podcast titulado Rebelde con Causa, la ingeniera recordó las condiciones rústicas bajo las cuales operaban cotidianamente.
“Teníamos una olla de peltre, le dábamos vuelta con la grenetina. No había estufa de gas, era leña. Estábamos con la olla y mi papá nos decía ‘ya dejen sus chin****s gelatinas’, porque le molestaba el ruido que se hacía”, declaró al relatar las tensiones familiares que generaba el negocio debido al descontento de su padre.
El salto en las ventas y las críticas familiares
De acuerdo con los relatos compartidos por la protagonista y documentados en la biografía autorizada Xóchitl. De vender gelatinas a buscar la presidencia de México, escrita por la periodista Scarlett Lindero para Editorial Planeta, las ganancias iniciales eran sumamente modestas. En un principio, la producción diaria rondaba entre las 30 y 40 gelatinas, comercializadas en los alrededores de su localidad natal.
La situación económica y logística experimentó un giro importante cuando se asociaron con un familiar cercano. Según detalló la propia Gálvez en una charla con la comunicadora Gabriela Warkentin, la intervención de su tío permitió expandir drásticamente la distribución en una de las pocas tiendas de abarrotes del pueblo.
“Efectivamente, de 40 gelatinas que yo vendía, el tío Beto logró vender 400, 600 gelatinas diarias y nos empezó a ir bien, porque empezamos a trabajar duro”, reconoció al explicar cómo el negocio familiar escaló de manera exponencial gracias a la falta de refrigeración casera, la cual obligaba a aprovechar las bajas temperaturas nocturnas del corredor para lograr la consistencia adecuada de los postres.
Pese a este crecimiento, los inicios estuvieron marcados por la incredulidad del entorno familiar. La autora del libro recopiló testimonios de parientes que confirmaron la multiplicidad de oficios desempeñados por la actual empresaria, quien también incursionó en la confección de uniformes escolares y en la preparación de alimentos tradicionales como los tamales en compañía de la tía Manuela.
Del mercado local a la ingeniería en la Ciudad de México
Mientras se desarrollaba su juventud, el entorno social y familiar le auguraba un destino ligado al magisterio o al matrimonio tradicional, sugiriéndole cursar estudios en una escuela normalista para convertirse en profesora. Sin embargo, su objetivo principal consistía en trasladarse a la zona metropolitana para concretar una formación profesional superior.
Esa determinación la llevó a dejar su estado natal para instalarse en la capital del país, donde logró ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para estudiar la carrera de Sistemas Computacionales en la Facultad de Ingeniería. Años más tarde, consolidaría su faceta empresarial mediante la fundación de la compañía High Tec Services, especializada en el diseño e infraestructura de edificios inteligentes.
Dicho trayecto empresarial precedió a su incursión formal en la administración pública y en la política partidista, ámbitos en los cuales se ha desempeñado como delegada en la Ciudad de México, senadora de la República y candidata presidencial, manteniendo siempre presente su pasado comercial en los mercados de Hidalgo como parte fundamental de su narrativa personal.


