Panorama empresarial argentino: recuperación a dos velocidades y expectativas fiscales rumbo a 2027
El entramado productivo de Argentina transita por un proceso de reactivación sumamente heterogéneo, donde un grupo de industrias registra una expansión acelerada mientras otras todavía lidian con los costos de la transición económica. Con el horizonte puesto en 2027, los líderes corporativos vislumbran un escenario permeado por la volatilidad y la cautela, pero que simultáneamente abre ventanas estratégicas para la colocación de capitales en rubros con fuerte perfil exportador.
La asimetría sectorial y los motores del crecimiento
Al analizar la actualidad productiva del país, Alejandro Díaz, CEO de AmCham, advirtió que en la actualidad “no hay homogeneidad con respecto al desarrollo de los sectores”.
De acuerdo con el directivo, existen áreas específicas que “están creciendo a doble dígito, con grandes perspectivas de inversión” y con reales capacidades para posicionarse “en los motores de la economía argentina en los próximos 10 o 15 años”.
Dentro del abanico de actividades más dinámicas sobresalen la minería, la explotación hidrocarburífera de gas y petróleo, la economía del conocimiento y los agronegocios. Al respecto, Díaz puntualizó: “Esos sectores tienen horizonte de inversión relevante. Muchos integran empresas que están en el RIGI, con lo cual hay compromisos de inversiones sustentables”.
El freno en el consumo interno y la necesidad de competitividad
En la vereda opuesta, los segmentos vinculados directamente al mercado interno —tales como los supermercados, el comercio minorista, la industria manufacturera y la construcción— continúan exigidos en su proceso de adaptación al nuevo esquema macroeconómico. Para el representante de AmCham, “el mundo hoy no es el mundo globalizado de hace cuatro años atrás”, por lo que la competitividad externa se transformará en una condición indispensable.
Asimismo, advirtió sobre las dificultades financieras que erosionan el poder de compra de las familias: “La sumatoria de la no recuperación del ingreso, de alguna pérdida de la empleabilidad, especialmente en el comercio y la industria, aumento de la morosidad y la incapacidad de un grupo familiar de afrontar la vida diaria hace que eso afecte el consumo”. Para dinamizar este flanco, consideró que “va a depender de cuáles sean los instrumentos que utilice el Ministerio de Economía de la Nación para poder articularlos. Para mí, el más sencillo de corto plazo de hacerlo es el crédito”.
Obstáculos para la inversión productiva y el rol del agro
De cara al ciclo electoral y administrativo del año 2027, el sector privado anticipa un clima de incertidumbre que podría ralentizar la toma de decisiones financieras a gran escala. Uno de los frenos estructurales más evidentes es la baja utilización de la capacidad instalada en las fábricas, la cual oscila entre el 40% y el 56%, un rango que limita fuertemente la asignación de recursos frescos hacia nueva infraestructura.
Por su parte, desde el sector agropecuario el diagnóstico combina marcas históricas de volumen con demandas impositivas históricas. Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), celebró el incremento en las cosechas y la mejora en las cotizaciones internacionales para la ganadería, y destacó: “Hay que celebrar que este Gobierno no intervenga el mercado cuando suben los precios internacionales. Eso habilita que la producción pueda aumentar”.
Pereda aseguró que los productores pasaron de estar “de modo supervivencia” a un “modo aumento de producción”, aunque recordó que la ventana favorable debe aprovecharse porque “todos los commodities tienen ciclos”. No obstante, el dirigente cuestionó las condiciones financieras vigentes: “Argentina no tiene financiación en pesos a tasas razonables”, exigiendo al mismo tiempo una baja drástica de los tributos distorsivos y la eliminación de las retenciones a las carnes: “No vamos a dejar de reclamar hasta que quede todo en cero porque no existe que estés castigando a quien te da de comer”.
Finalmente, el referente rural remarcó la importancia estratégica del sector primario como generador genuino de divisas para el resto de los actores económicos y concluyó con optimismo respecto a la relación institucional con la administración actual: “Sabemos que si al Gobierno le va bien, van a poder seguir bajando impuestos y eso es clave para la Argentina”.


