Olinia carga: el nuevo vehículo eléctrico mexicano busca transformar el reparto urbano con 650 kilos de capacidad

El nuevo rostro de la electromovilidad comercial en México

Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer la segunda apuesta dentro de la estrategia de vehículos eléctricos desarrollados en el país. Se llama Olinia Carga y desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum lo mostró como el segundo modelo del proyecto de electromovilidad hecho en México, un automotor concebido específicamente para atender las necesidades cotidianas del sector repartidor y de los pequeños negocios urbanos.

El proyecto surge como una alternativa frente a las motocicletas modificadas y los vehículos de combustión que habitualmente emplean los comerciantes locales. Mientras las grandes corporaciones operan con flotillas especializadas, los negocios de menor escala suelen recurrir a unidades improvisadas para transportar mercancía. El vehículo nace con un objetivo claro. Sustituir a las motos, los motocarros y las camionetas que hoy se usan para repartir mercancía en las ciudades.

Ingeniería nacional y especificaciones técnicas

Detrás del desarrollo se encuentra el esfuerzo conjunto de aproximadamente 70 especialistas provenientes de instituciones públicas como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional. Roberto Capuano Tripp, coordinador del proyecto, explicó que el diseño surgió de visitar directamente los lugares donde se mueve mercancía en distancias cortas, logrando así una arquitectura adecuada para la realidad logística del territorio nacional.

En el plano operativo, la unidad destaca por su eficiencia y versatilidad. En números, Olinia Carga puede transportar hasta 650 kilos y llegar a 50 kilómetros por hora, con una autonomía superior a los 120 kilómetros por carga. Además, su sistema energético permite la recarga directa en cualquier contacto eléctrico estándar. La plataforma de carga cuenta con el espacio suficiente para acomodar hasta 12 huacales distribuidos en múltiples niveles, integrando además un compartimento inferior destinado al almacenamiento de herramientas y el neumático de emergencia, todo ello dentro de una cabina adaptada para dos pasajeros.

Variantes comerciales y proyecciones económicas

Para cubrir los requerimientos de distintas industrias, la gama se dividirá en tres opciones principales. El vehículo llegará en tres versiones pensadas para negocios distintos. La Pick-up apuesta por carga y descarga rápida, con una plancha de 2.1 metros cuadrados y batea abatible, mientras que la configuración Base mantiene la capacidad de transporte mediante una estructura simplificada. Por su parte, la variante cerrada protege el material transportado frente a las condiciones climáticas y riesgos externos.

En cuanto al aspecto financiero, las proyecciones gubernamentales apuntan a democratizar el acceso a esta tecnología. El gobierno federal calcula que Olinia Carga se venderá cerca de los 150,000 pesos, aunque el monto final dependerá del proceso de industrialización. Para facilitar su adquisición sin necesidad de pagos de contado, se proyecta un esquema de financiamiento mediante Nacional Financiera.

Calendario de producción y debates sobre seguridad

Las siguientes etapas del proyecto ya cuentan con plazos definidos. Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secihti, anunció que la licitación pública para fabricar Olinia Carga se abrirá a finales de septiembre, dando paso a la recepción de propuestas industriales durante el último trimestre del año con la intención de consolidar una empresa con mayoría de capital nacional.

Pese al entusiasmo institucional, diversos sectores han manifestado reservas. Hay un pendiente que no se puede pasar por alto. Hasta ahora el gobierno no ha detallado qué equipo de seguridad tendrá Olinia Carga. Ante cuestionamientos previos de organismos de protección al consumidor sobre los estándares estructurales y la ausencia de elementos de protección avanzada en las primeras fases del concepto general, los especialistas continúan exigiendo normativas más rigurosas antes de su comercialización masiva.

Con la llegada del Olinia Carga, el proyecto entra a una etapa distinta, la de convertir un diseño de laboratorio en una industria real, con proveedores, ensamble y ventas en todo el país, marcando un hito en la transición hacia alternativas de movilidad sostenible en los entornos urbanos mexicanos.

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