Un giro imprevisto en el escenario político del sureste mexicano
La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de retirar el visado a Andrés López Beltrán ha generado ondas expansivas que alcanzan directamente a la administración estatal de Tabasco. Para el gobernador Javier May, este suceso representa un acontecimiento con el potencial de redefinir el equilibrio de fuerzas interno, permitiéndole retomar el control sobre las decisiones estratégicas de su demarcación.
Desde la incursión de López Beltrán en la política local del estado, la dinámica gubernamental y partidaria experimentó modificaciones sustanciales. Diversos nombramientos dentro del gabinete estatal, la dirigencia de Morena en la región y el poder legislativo local se efectuaron sin la venia del mandatario estatal, quien actualmente figura entre los gobernadores con menor aprobación a nivel nacional según diversas mediciones.
Fricciones por candidaturas y tensiones entre facciones
El punto más álgido de la confrontación interna ocurrió recientemente, cuando se definió el futuro político de la legisladora federal Tey Mollinedo. La instrucción de postularla para competir por la alcaldía de Teapa —con miras a que el propio López Beltrán ocupe posteriormente dicha curul en San Lázaro— provocó un profundo malestar en el equipo de Javier May.
El descontento se originó porque el titular del Ejecutivo estatal albergaba proyectos políticos específicos para ese municipio, los cuales incluso involucraban asuntos de su esfera personal. Este episodio profundizó las diferencias en un territorio donde convergen distintas corrientes del movimiento oficialista.
Disputas históricas y desconfianza mutua
El gobernador tabasqueño está vinculado al histórico grupo político encabezado por Octavio Romero. Desde esta trinchera existe un malestar acumulado debido a los espacios de poder otorgados a operadores afines a Adán Augusto López Hernández, tradicional rival político de Romero en la entidad.
Las suspicacias operan en ambas direcciones. Círculos cercanos a López Beltrán han manifestado recelo hacia May, atribuyéndole una excesiva delegación del control en materia de seguridad pública a Omar García Harfuch, funcionario federal al que frecuentemente se le señalan responsabilidades sobre las complicaciones políticas que enfrenta el grupo.
Ante este panorama de reconfiguración y repliegue de figuras influyentes, el mandatario estatal vislumbra una ventana de oportunidad para consolidar su autoridad y gestionar los asuntos locales sin interferencias externas durante el tramo restante de su gestión.


