El desplome de una entidad financiera clave en Paraguay
La repentina caída y posterior cierre de Ueno Bank, considerada una de las instituciones financieras de mayor alcance en territorio paraguayo, ha sumido a la ciudadanía en un escenario de profunda incertidumbre económica y política. Con una base declarada de 2.9 millones de clientes y el manejo de cuantiosos recursos estatales, la intervención de la entidad no solo paralizó las operaciones cotidianas de millones de usuarios, sino que desencadenó un terremoto institucional que culminó con la destitución del entonces mandatario, Santiago Peña.
Las repercusiones del colapso traspasaron las ventanillas bancarias para golpear directamente a la administración pública y al aparato comercial del país. Diversas instituciones del Estado, sumadas a corporaciones del sector energético y a destacados deportistas profesionales que mantenían su capital resguardado en la institución, enfrentan ahora severas dificultades financieras mientras las autoridades judiciales investigan las irregularidades detrás de los balances financieros que provocaron la quiebra técnica.
Intervención oficial y parálisis comercial
El detonante de la crisis se produjo cuando las autoridades monetarias detectaron que el índice de solvencia de la institución se había hundido por debajo del 50 por ciento del mínimo legal requerido, una anomalía descubierta tras la revisión de sus estados contables. Ante este panorama, el Banco Central de Paraguay ordenó la activación de un procedimiento de resolución que implicó el cese total de los servicios, el bloqueo inmediato de las cuentas y el cierre definitivo de todas las oficinas distribuidas en el territorio nacional.
La magnitud del banco era tal que su presencia dominaba gran parte de las transacciones cotidianas de la nación sudamericana. Representantes del sector comercial e importador advirtieron sobre una virtual parálisis en el mercado interno, señalando que una porción sumamente significativa de las operaciones electrónicas diarias dependía de la infraestructura tecnológica de la entidad intervenida, afectando de manera transversal a comercios, empresas medianas y pequeñas, y ciudadanos particulares.
Mecanismos de devolución y respuesta estatal
Ante la desesperación de los ahorristas, el Banco Central puso en marcha los protocolos correspondientes al Fondo de Garantía de Depósitos, un mecanismo diseñado para respaldar a los cuentahabientes hasta un límite establecido de 75 salarios mínimos, equivalentes a unos 228.300.000 guaraníes o aproximadamente 38.622 dólares por persona física o jurídica.
Las autoridades económicas informaron que durante las primeras jornadas de desembolso masivo se logró atender a cerca de 1.196.000 clientes, alcanzando transferencias que suman 996.000 millones de guaraníes, lo que representa alrededor de 160 millones de dólares. Estas primeras tandas de pagos prioritarios se han enfocado en cubrir montos iniciales y progresivos para mitigar el impacto social de la crisis, mientras continúan las indagatorias para deslindar responsabilidades penales y administrativas entre los directivos del banco y los funcionarios vinculados al caso.


