
Mientras Claudia Sheinbaum evita convertir el avance demócrata en el Congreso de Estados Unidos en motivo de celebración política, en Morena comienza a tomar forma otra lectura del nuevo escenario: recuperar los canales de diálogo con legisladores estadounidenses. En esa ruta, según fuentes consultadas por LPO, Ariadna Montiel buscaría impulsar más encuentros interparlamentarios con las dirigencias del Congreso mexicano, encabezadas en San Lázaro y el Senado por Ricardo Monreal e Ignacio Mier.
La cautela presidencial tiene una razón de fondo. Aunque el Partido Demócrata obtuvo un resultado favorable en las recientes elecciones legislativas estadounidenses, Donald Trump permanece al frente del Ejecutivo y conserva las atribuciones centrales en materia de política exterior, comercio y negociación bilateral, esto en plena revisión del T-MEC.
El mensaje también busca contener el entusiasmo que comienza a instalarse en las filas de Morena. En San Lázaro, algunos legisladores ya hablan de llegar a 2027 con la expectativa de conservar la mayoría e incluso recuperar una fuerza suficiente para alcanzar las dos terceras partes de la Cámara de Diputados. Ese escenario abriría nuevamente la posibilidad de impulsar reformas constitucionales, aunque las diferencias con sus aliados del Partido Verde y del PT han demostrado que la mayoría legislativa no siempre se traduce en acuerdos automáticos.
En paralelo, la nueva composición del Congreso estadounidense abre una oportunidad para recomponer vínculos que se debilitaron durante el regreso de Trump a la Casa Blanca. Los encuentros entre legisladores de ambos países, particularmente a través de las comisiones de Relaciones Exteriores y sus contrapartes en Washington, podrían convertirse en una vía para restablecer interlocución política y abordar asuntos de interés común.
La oposición pierde terreno en Washington
Ese espacio también tiene una lectura política interna. Durante los últimos meses, el dirigente priista Alejandro Moreno encontró en la congresista republicana María Elvira Salazar una de sus principales puertas de acceso al Capitolio, desde donde proyectó sus críticas contra el gobierno mexicano.
Sin embargo, como adelantó esta redacción, esa relación enfrenta ahora un escenario incierto: Salazar pasó de ganar su distrito con una ventaja cercana a los 20 puntos en 2024 a quedar apenas 0.4 puntos por encima del demócrata Eliott Rodríguez en la elección reciente. Morena entonces tendría la oportunidad de disputar esa interlocución y evitar que la oposición mantenga en solitario esos canales de contacto.
La apuesta de Montiel, en ese sentido, intentaría ampliar los márgenes de acción política de Morena frente a Washington. Ricardo Monreal e Ignacio Mier tendrían un papel relevante en esa tarea, desde las cámaras que coordinan, mediante el impulso de reuniones y mecanismos de intercambio con los nuevos representantes estadounidenses.
La nueva composición del Congreso estadounidense abre una oportunidad para Morena, pero también exige distinguir entre el entusiasmo partidista y la responsabilidad de conducir una relación bilateral que sigue dependiendo, en buena medida, de las decisiones de Trump. Los acercamientos con legisladores demócratas pueden recuperar espacios de interlocución, aunque como dejó claro la presidenta, el peso de las decisiones internacionales continúa en manos de la Casa Blanca.


