Crisis alimentaria en México: el país desecha treinta millones de toneladas de comestibles al año

Una paradoja alarmante en el territorio nacional

El territorio mexicano padece una profunda contradicción en materia de abasto. Mientras diversas corporaciones comerciales e industriales amplían sus operaciones para recuperar mercancías aptas para el consumo, se desechan anualmente cerca de 30 millones de toneladas de comida al año, posicionando a la nación como la más afectada de América Latina en este rubro.

“Estamos hablando que el desperdicio es de una gran magnitud, de 2.5 millones de dólares al cesto de la basura, porque la tendencia nos dice que el desperdicio va en aumento en lugar de ir disminuyendo y esto también nos habla de una sobreproducción que estamos actualmente teniendo en diferentes zonas e industrias del país”, advirtió Clarisa Fonseca, gerente nacional de Comunicación de la Red de Bancos de Alimentos de México (Red Bamx), en entrevista.

Ante esta problemática, distintas organizaciones civiles coordinan estrategias de logística inversa junto con cadenas de autoservicio. El objetivo principal consiste en acelerar la entrega de provisiones a sectores vulnerables antes de que expiren sus fechas de caducidad.

Estrategias corporativas y participación del sector privado

Los motivos detrás de las donaciones suelen vincularse con políticas de responsabilidad social, errores en el etiquetado o una baja rotación estacional. Esto permite conformar despensas que integran hasta un 60 por ciento de frutas y verduras frescas, complementadas con un 50 por ciento de abarrotes de larga duración, tales como frijol y arroz.

El sector minorista desempeña un papel fundamental dentro de esta red de rescate logístico. “Walmart es de nuestros principales donadores, con Walmart rescatamos todas las tiendas de tu servicio incluidos Bodegas y Sam’s Club y adicional la Fundación Walmart también contribuye donando en económico para poder implementar las capacidades de nuestros bancos”, detalló Fonseca al referirse a la coordinación con la empresa.

Por su parte, las corporaciones integran la reducción de mermas como un eje central de sus compromisos ecológicos. “Hay muchos avances en diferentes materias, en temas de reducción de emisiones, de residuos, de desperdicio de alimentos, de cómo estamos fomentando economía circular en nuestras operaciones, pero aún tenemos un camino por recorrer y estamos trabajando con nuestros los principales aliados que son nuestros proveedores”, señaló Ksenia Portnova, subdirectora de Sustentabilidad para Walmart México y Centroamérica.

Esfuerzos conjuntos entre fundaciones y sector agrícola

Otras firmas de gran envergadura también participan activamente en la contención de pérdidas. Durante el ejercicio previo, la Fundación Alsea aportó cuatro unidades móviles de rescate, distribuyó 33 toneladas de alimento básico y colaboró en la edificación de dos nuevos centros de acopio. Asimismo, la Fundación PepsiCo canalizó recursos económicos directos a la Red Bamx.

En cuanto al volumen de rescate, el sector agrícola encabeza la aportación de bienes recuperados, seguido por las grandes compañías procesadoras de alimentos, el comercio minorista y la industria de la hospitalidad.

En el ámbito restaurantero y hotelero, la recuperación se gestiona mediante plataformas digitales que conectan de forma directa a los establecimientos con las instituciones de asistencia social más cercanas.

“Para garantizar la inocuidad, solo se rescata materia prima o alimentos preparados que no hayan salido de la cocina ni tenido contacto con las mesas de los comensales, los cuales se sellan al alto vacío bajo estrictos manuales de procedimiento y etiquetado para prevenir alergias”, añadió la representante de la Red Bamx.

Percepción ciudadana y los retos pendientes

A pesar de los esfuerzos desplegados, un análisis elaborado por la plataforma Cheaf indica que siete de cada diez habitantes responsabilizan primordialmente a los supermercados por esta situación, ubicando a los hogares en un segundo término de culpabilidad.

“Esto convierte al retail en el actor sobre el que existe la expectativa más clara, aunque los resultados tampoco plantean una responsabilidad exclusivamente empresarial. Aproximadamente uno de cada tres participantes incluye a gobiernos, hogares o restaurantes y pequeños comercios”, destacó el documento especializado.

La falta de información adecuada continúa perfilándose como la principal barrera para erradicar las mermas, a pesar de contar con miles de aliados corporativos y normativas orientadas a privilegiar la donación frente a la destrucción de mercancías. Mientras la mayoría de los encuestados sugiere implementar incentivos para fomentar el rescate, un sector minoritario aboga por imponer multas a las empresas infractoras.

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