analistas de citi revelan que el verdadero peligro para wall street va mucho más allá de las tasas altas

El dilema de las tasas de interés y su impacto real en las bolsas

El comportamiento financiero actual demuestra que el incremento en las tasas de interés dentro de Estados Unidos ya no funciona como un indicador infalible de una corrección bursátil inminente. De acuerdo con un análisis detallado de la institución financiera Citi, la correlación histórica que existía entre los rendimientos de la deuda pública y las valoraciones de los mercados de acciones ha disminuido considerablemente con el paso de los años.

La notable resistencia que ha exhibido el índice S&P 500 se sustenta, en buena medida, en el fervor tecnológico impulsado por la inteligencia artificial y en modificaciones profundas dentro del perfil de los participantes del mercado. No obstante, las valoraciones que se manejan en la actualidad también envían señales claras de un optimismo que podría catalogarse como excesivo.

Scott T. Chronert, quien se desempeña como estratega principal de renta variable estadounidense en Citi, explica que las tasas aún conservan cierto peso sobre el rumbo general de la economía. Sin embargo, su facultad tradicional para desencadenar una huida masiva de capitales desde las acciones hacia los bonos se ha visto reducida drásticamente si se compara con décadas anteriores.

Al respecto, el especialista subraya que “las tasas de interés pueden importar más para las expectativas sobre las trayectorias económicas, pero menos para los múltiplos y los flujos entre clases de activos de lo que comúnmente se percibe”.

Desajuste entre los múltiplos del mercado y los indicadores macroeconómicos

Una revisión exhaustiva a lo largo de seis décadas evidencia que la relación inversa entre los bonos del Tesoro a diez años y los múltiplos de las bolsas ha fluctuado de manera notable, marcando un debilitamiento más profundo desde el inicio de los años dos mil. Pese a este fenómeno, los modelos internos de valor razonable de la entidad bancaria detectan una brecha considerable entre los precios actuales y aquellos niveles que deberían estar respaldados por las variables macroeconómicas fundamentales.

Actualmente, el índice S&P 500 opera a 22,4 veces sus beneficios netos, una cifra que supera con holgura el rango estimado por los expertos, el cual se sitúa entre 17,1 y 22,1 veces. Dicha metodología contempla factores determinantes como los tipos de interés, las previsiones de ganancias corporativas, el ritmo de expansión económica, la inflación y los diferenciales de crédito.

Bajo esta lectura, los altos tipos de interés ya no resultan suficientes para justificar por sí solos el comportamiento de las cotizaciones en Wall Street. Sin embargo, este blindaje de las acciones tampoco se apoya estrictamente en los fundamentos económicos, lo que podría traducirse en una complacencia peligrosa por parte de los operadores.

En esa misma línea, Chronert advierte que “es totalmente posible que el desequilibrio actual de valoración entre clases de activos sea simplemente una función de un sentimiento excesivo o de posiciones complacientes, en lugar de una resistencia racional”.

Esta desconexión también se manifiesta al interior del propio índice bursátil. Mientras que los segmentos cíclicos y de carácter defensivo que muestran mayor sensibilidad ante los movimientos de tasas acumulan retrocesos desde el tramo final del mes de agosto, aquellas compañías enfocadas en el crecimiento conservan una fortaleza notable, impulsadas en gran parte por el optimismo en torno al desarrollo de la inteligencia artificial.

Nuevos factores explican la fortaleza bursátil ante la deuda

Otra de las hipótesis que maneja la entidad financiera sugiere que el repunte en los rendimientos de la deuda podría estar asociado a una mayor emisión de bonos tanto públicos como corporativos, destinados a financiar la costosa infraestructura tecnológica requerida para la inteligencia artificial, y no necesariamente a un sobrecalentamiento de la economía.

Bajo este escenario, los títulos de renta fija se ven en la necesidad de ofrecer tasas altamente atractivas si pretenden arrebatar el dinero que los inversionistas mantienen en la actualidad dentro del mercado accionario. Esto implica que los tipos podrían continuar al alza sin que ello provoque una debacle inmediata en el parqué neoyorquino.

Para la firma, cualquier migración de recursos hacia los bonos ocurriría de manera paulatina y estaría sujeta al umbral de rentabilidad que cada inversor exija para desprenderse de sus acciones. Al respecto, Chronert puntualiza que “puede que no veamos la fuerte reducción de múltiplos y la caída del índice que vimos en 2022”, siempre que el incremento de las tasas responda exclusivamente a presiones en la oferta de deuda.

A lo anterior se suma una transformación estructural en la manera en que los ciudadanos ahorran para su retiro. Los esquemas de aportación definida han desplazado a los modelos tradicionales, generando una inclinación natural y permanente hacia la renta variable, un comportamiento que se ve apuntalado tanto por los fondos generacionales como por la llegada constante de flujos internacionales.

La gran incógnita: ¿quién comprará acciones en el futuro?

A pesar del panorama favorable, la alta concentración de riqueza introduce un elemento de vulnerabilidad para el futuro inmediato. Según estimaciones de la propia institución, el sector demográfico compuesto por estadounidenses mayores de 55 años controla aproximadamente el 75% de los activos financieros de los hogares, un segmento que podría decantarse por incrementar su exposición a la renta fija si las condiciones se tornan propicias.

Por su parte, los fondos de pensiones se encuentran en una posición donde podrían optar por reducir riesgos tras haber mejorado sus niveles de solvencia, aunque su peso relativo como propietarios de acciones en Estados Unidos ha venido a la baja.

De este modo, la sostenibilidad de la bonanza bursátil queda supeditada a la expansión continua de los resultados corporativos y al apetito de nuevos perfiles de inversionistas dispuestos a arriesgar su capital en la renta variable.

Para cerrar el debate sobre los desafíos del mercado, Chronert resume la principal incertidumbre al señalar que “la noticia no tan buena es que abre la discusión sobre de dónde proviene el comprador marginal de acciones”.

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
0SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -spot_img

Latest Articles