Gobierno de Claudia Sheinbaum propone a Lydia Antonio de la Garza como embajadora en Perú
En un movimiento clave para afianzar el entendimiento bilateral, la administración federal mexicana ha postulado formalmente a Lydia Antonio de la Garza para asumir la titularidad de la embajada en territorio peruano. Esta designación representa un avance definitivo en el proceso de normalización de los vínculos diplomáticos entre ambas naciones latinoamericanas, los cuales lograron restablecerse formalmente el pasado 7 de agosto tras un periodo de distanciamiento que se prolongó por casi un año.
A través de un comunicado oficial emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), se dio a conocer que la propuesta fue enviada directamente al Senado de la República. El trámite responde a las instrucciones directas giradas por la presidenta Claudia Sheinbaum, con el firme propósito de que la cámara alta analice y, en su caso, apruebe la ratificación de la diplomática como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria.
Una trayectoria sólida en el servicio exterior
La persona seleccionada cuenta con una respetable carrera dentro del Servicio Exterior Mexicano. Hasta antes de este nombramiento, Lydia Antonio de la Garza se desempeñaba como directora ejecutiva del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior (IMME), organismo dependiente de la propia Cancillería. Su experiencia en el sector público supera las dos décadas y media, tiempo durante el cual ha colaborado de manera activa tanto en la SRE como en la Secretaría de Economía.
Durante su paso por la dependencia encargada del desarrollo económico y comercial, la funcionaria desempeñó labores de supervisión en la operación de múltiples acuerdos internacionales con más de 50 países. Asimismo, formó parte fundamental de los equipos técnicos e institucionales encargados de las negociaciones que permitieron la implementación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido comúnmente como T-MEC.
Antecedentes de la crisis diplomática
El restablecimiento de los canales diplomáticos y la actual propuesta de embajadora ocurren tras superar una profunda crisis institucional que comenzó en diciembre de 2022. En aquel momento, la destitución y posterior detención del entonces presidente peruano Pedro Castillo generó una marcada discrepancia en la postura del Gobierno mexicano, que cuestionó abiertamente las acciones tomadas por las autoridades de aquel país sudamericano.
Las tensiones diplomáticas alcanzaron su punto más crítico en noviembre de 2025, cuando la administración mexicana decidió otorgar asilo político a la exprimera ministra peruana Betssy Chávez. Dicha decisión provocó la ruptura oficial de los lazos entre ambos gobiernos. Chávez permaneció refugiada en la sede diplomática de México en Lima hasta que el escenario político cambió de rumbo con la llegada a la presidencia peruana de Keiko Fujimori en julio de este año. La nueva administración concedió el salvoconducto necesario para que la exfuncionaria pudiera trasladarse a territorio mexicano.
Perspectivas hacia el futuro bilateral
Si bien la entrega del salvoconducto facilitó el entendimiento político y permitió que ambos países reanudaran sus canales oficiales de comunicación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido públicamente sus reservas y críticas en torno a la forma en que se destituyó al exmandatario Pedro Castillo.
A pesar de estas diferencias de perspectiva histórica, la Cancillería mexicana reiteró en su más reciente misiva institucional su plena disposición para fortalecer los lazos de cooperación con la nación sudamericana. Con la inminente ratificación de la nueva embajadora en el Senado, el Estado mexicano busca consolidar la estabilidad regional y fomentar un nuevo capítulo en la integración latinoamericana.


