Un envío millonario que no aparece en los registros nacionales
Un reporte aduanero emitido por el gobierno estadounidense encendió las alertas en el sector energético tras documentar la salida de un lote de hidrocarburos con destino a territorio mexicano. De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, durante el mes de junio de 2026 se concretó la exportación de 597 mil 27 barriles de petróleo crudo, lo que representa un valor estimado de 69.67 millones de dólares y un promedio diario de 19 mil 901 barriles.
No obstante, la sorpresa creció cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) desmintió categóricamente haber realizado operaciones de compra de este insumo durante el año en curso. La empresa productora del Estado aclaró que no cuenta con registros de adquisiciones de esta naturaleza ni con permisos vigentes que avalen una transacción similar.
Por su parte, la Secretaría de Energía (Sener), instancia encargada de regular y autorizar este tipo de actividades comerciales en el país, optó por no emitir comentarios ante las solicitudes de información. Fuentes del sector confirmaron que la dependencia tampoco ha liberado autorizaciones especiales para la introducción de crudo extranjero, ni para la empresa estatal ni para corporativos privados.
Origen del hidrocarburo y antecedentes comerciales
La documentación oficial norteamericana detalla que la mercancía fue despachada formalmente a través del distrito aduanero de Nueva Orleans, en el estado de Luisiana. El producto exportado consistió en crudo con una densidad de 25 grados API o superior, un parámetro técnico fundamental para clasificar la ligereza del hidrocarburo.
Pese a la precisión en cuanto al volumen, la valuación económica y la aduana de salida, los reportes aduaneros internacionales omiten el nombre de la compañía compradora y el destino final que recibieron los barriles dentro de las fronteras mexicanas. Previo a este episodio, en mayo se había documentado un movimiento menor de 980 barriles valorados en 41 mil 400 dólares, despachados desde la aduana texana en Laredo.
Estos flujos comerciales rompen con una sequía estadística de ocho años, ya que las últimas importaciones oficiales de petróleo crudo procedentes del vecino del norte se habían registrado en el último bimestre de 2018.
La importancia técnica de diversificar las mezclas en las refinerías
Mientras México mantiene una dinámica tradicional de exportación de su crudo pesado y compra masiva de gasolinas y diésel refinado, los expertos señalan que la mezcla de diferentes tipos de petróleo es una práctica común para optimizar el rendimiento industrial. Las refinerías suelen requerir insumos específicos para operar bajo los parámetros para los que fueron ingenierizadas.
Al respecto, el especialista Fluvio Ruiz Alarcón explicó que esta estrategia ha chocado históricamente con posturas políticas que rechazan la compra externa debido a la condición de nación petrolera que ostenta México. Como ejemplo de los beneficios de combinar insumos, el analista recordó el caso de la refinería Deer Park, ubicada en Texas y operada por la propia petrolera mexicana, la cual procesa 340 mil barriles diarios utilizando únicamente una fracción de crudo Maya nacional.
Ruiz Alarcón puntualizó que si las siete instalaciones de refinación en suelo mexicano operaran con los crudos adecuados para sus especificaciones originales, el país no solo cubriría su demanda interna, sino que generaría excedentes exportables de combustibles de alto valor como el diésel, optimizando así la cadena de valor de los energéticos nacionales.


