México importa más diésel del que reporta la Secretaría de Energía, de acuerdo con datos del Gobierno de Estados Unidos compilados por Bloomberg Línea, mientras el mercado mundial de combustibles sufre escasez, precios récord por las guerras y las autoridades mexicanas intentan frenar el contrabando, un delito conocido como huachicol fiscal.
La Administración de Información Energética estadounidense, conocida como EIA, reportó un promedio de exportaciones a México de 217.000 barriles diarios de combustibles destilados entre enero y julio de 2026.
En contraste, la Secretaría de Energía de México contabiliza un promedio ponderado de importaciones de diésel por 182.000 barriles diarios de enero a julio de este año, un aumento de 2% en su comparación con el mismo periodo de 2025.
Los datos anuales muestran que la diferencia aumenta a partir de 2019. La brecha es de 35.000 barriles diarios este año.
Bloomberg Línea consultó a la dependencia sobre el tema pero no obtuvo respuesta.

Hasta el 30 de septiembre de 2026, la Secretaría de Energía presentaba solo las importaciones de Pemex para los meses de junio y julio. Tras consultarla, un día después, actualizó las cifras de importaciones privadas y empató las cifras con la empresa estatal Pemex que también mostraban diferencias.
Margarita Pérez Miranda, socia de la consultora MAREnergy, consideró como una posible explicación que las empresas reporten el combustible en Estados Unidos como producto de exportación para no pagar una obligación ambiental, conocida como RVO, mientras que en México no lo declaran como diésel.
“Puede ser por el huachicol fiscal”, dijo la exdirectora de PMI Comercio Internacional, el brazo comercial de Pemex.
El contraste se da en un momento en que el Gobierno mexicano destina decenas de miles de millones de dólares al negocio de refinación de Pemex en busca de autosuficiencia, mientras que Estados Unidos, su principal proveedor, implementa una política cada vez más proteccionista hacia su principal socio comercial, envuelta en críticas al manejo de la seguridad.
Al mismo tiempo, las autoridades federales han implementado más controles y operativos para frenar el contrabando de combustibles en las aduanas, pero un reciente episodio en una terminal de almacenamiento dejó en entredicho la capacidad de investigación y coordinación institucional de México.
Desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el Gobierno mexicano persigue que Pemex suministre toda la demanda de combustibles del país al refinar toda la producción petrolera, sin embargo, los retrasos en obras de infraestructura estratégicas, como la refinería de Dos Bocas, obligan a que la petrolera actualmente importe un promedio de 79.000 barriles diarios en el caso del diésel para atender el consumo nacional.
México se mantiene como el principal mercado de las exportaciones estadounidenses de diésel con las que atiende casi el 40% del consumo doméstico, mientras el mundo atraviesa una escasez del combustible por el bloqueo de la ruta comercial del estrecho de Ormuz debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, así como por la prohibición de exportaciones rusas de diésel ante los ataques de Ucrania a sus refinerías.
Detrás de México aparece Países Bajos como el segundo importador más grande de diésel estadounidense, seguido por Chile, Reino Unido y Ecuador.
En caso de un freno a las exportaciones de diesel por parte de Estado Unidos, serían los más afectados, sin embargo el presidente Donald Trump ha matizado su intención por ahora.
México ha frenado el repunte del diésel en las estaciones gasolineras mediante dos estrategias. La primera consiste sacrificar la recaudación y activar un subsidio adicional. La segunda es un acuerdo “voluntario” con empresarios para mantener el precio por debajo de los MXN$27 por litro, el cual enfrenta resistencia porque el margen entre el precio mayorista y el monto final a consumidores provoca pérdidas.
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