A casi un siglo de su histórico vuelo inaugural a Acapulco, este es el legado de Aeroméxico

El origen de la aviación comercial en México y su primer viaje hacia la costa

La historia de la aviación comercial en el país se remonta a décadas atrás, cuando las rutas nacionales comenzaban a tejer el mapa de la conectividad mexicana. El 14 de septiembre de 1934 marcó un hito fundamental con el primer trayecto regular de pasajeros, carga y express entre la capital y el puerto de Acapulco. Aquella hazaña estuvo a cargo de la entonces llamada Aeronaves de México, empresa fundacional de lo que hoy conocemos como la aerolínea del ‘Caballero Águila’.

El trayecto inicial despegó desde los campos de Balbuena a bordo de un monomotor Stinson SR-5A, identificado con la matrícula XB-AJI y con una capacidad limitada para cinco pasajeros. El tiempo total de vuelo fue de una hora con 40 minutos, cubriendo una ruta que sobrevoló localidades como Chalco, Cuautla, Iguala y Chilpancingo antes de aterrizar en el campo aéreo de ‘Los Hornos’. En aquella ocasión histórica, los únicos viajeros a bordo cubrieron una tarifa de 30 pesos por el boleto.

El mando de la aeronave recayó en el piloto aviador Julio Zinser, quien ostentaba la licencia comercial número 1 del país. Durante los primeros meses de operaciones, la compañía consolidó 45 vuelos redondos hacia el destino guerrerense, además de trayectos especiales hacia regiones como Tehuacán, Puebla, Ometepec y Oaxaca, logrando trasladar a un total de mil 260 pasajeros durante su primer año de actividades.

La transformación institucional y la expansión hacia los cielos internacionales

Impulsada por el empresario y banquero Antonio Díaz Lombardo, la aerolínea experimentó un crecimiento sostenido que le permitió engrosar su flota y diversificar sus destinos. Para mediados de los años cincuenta, la empresa ya operaba oficinas en 21 ciudades mexicanas y un par más en territorio estadounidense, consolidando una flota compuesta por 15 aviones.

La incursión en el mercado internacional se concretó en 1957 mediante la apertura de rutas hacia Nueva York y Los Ángeles, operadas con equipos Bristol Britannia 302 provistos de servicios preferenciales. Con el paso de los años, la incorporación de aeronaves de reacción como el Douglas DC-8 permitió conectar la Ciudad de México con destinos transatlánticos de gran relevancia, incluyendo paradas intermedias hacia Madrid.

Hacia 1989, la compañía adoptó formalmente la denominación comercial de Aeroméxico tras obtener los registros marcarios correspondientes ante las autoridades mexicanas. Este cambio de identidad vino acompañado de la emblemática figura del águila, un símbolo arraigado en la cultura corporativa y en la preferencia de los viajeros nacionales e internacionales.

El rescate histórico del legendario Stinson SR-5A

Ochenta años después de aquel vuelo fundacional, la empresa emprendió gestiones para repatriar la aeronave original que inauguró la ruta guerrerense. El aparato se encontraba en Estados Unidos bajo la custodia del coleccionista y piloto Robert ‘Bob’ Schneberger, quien lo había adquirido en 2005.

Tras un meticuloso proceso de restauración que abarcó componentes mecánicos, fuselaje y esquemas visuales originales, la histórica aeronave volvió a pisar suelo mexicano en mayo de 2016. La travesía de retorno requirió una semana de trayecto y 13 escalas, conducida de manera conjunta por Schneberger y el piloto de Aeroméxico, Alejandro Garfias.

La presentación oficial del avión restaurado se llevó a cabo en febrero de 2017 en la Base de Mantenimiento de la aerolínea en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El evento contó con la presencia de directivos y familiares de los pioneros de la aviación nacional, permitiendo que la máquina volviera a surcar los cielos rumbo a Acapulco para recrear la ruta original.

Consolidación global y retos recientes en el sector aéreo

En el plano estratégico contemporáneo, la aerolínea ha participado activamente en la evolución de la industria al fundar en el año 2000 la alianza global SkyTeam, junto a socios estratégicos como Air France y Delta Air Lines. Años más tarde, la modernización de su flota incluyó la integración de modelos de alta eficiencia como el Boeing 787-8 Dreamliner, capaz de reducir de manera sustancial las emisiones contaminantes.

Tras superar los desafíos operativos derivados de emergencias sanitarias globales y procesos de reestructura financiera, la compañía enfrenta actualmente nuevas discusiones laborales. Representantes sindicales y directivos mantienen negociaciones en torno a las percepciones económicas del personal técnico, en un contexto donde el gremio busca compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años.

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