Mientras el mundo entero lo recordaba deambulando por estadios atestados y levantando trofeos internacionales con la selección brasileña, el astro del fútbol mundial construyó un santuario personal completamente ajeno a los flashes y la presión mediática. Ubicada en el estado de São Paulo, una vasta propiedad de 661 hectáreas sirvió durante casi cuatro décadas como el retiro definitivo del legendario delantero.
Un refugio verde en el corazón de Juquiá
Adquirida a finales de los años sesenta, en pleno esplendor de su trayectoria profesional, la llamada Fazenda Sossego representó un oasis de tranquilidad para la estrella. El terreno, situado en la localidad de Juquiá y rodeado por la densa vegetación de la Mata Atlántica, hacía honor a su denominación, ya que sossego traduce precisamente paz y quietud en portugués. Alejado de los compromisos comerciales y los partidos oficiales, el deportista transformó este rincón brasileño en su hogar privado más preciado.
El complejo residencial principal contaba con lujos adaptados para recibir a familiares y amigos cercanos, destacando seis amplias suites, una piscina privada y un lago artificial dotado de botes de pedal. Además, la infraestructura incluía cerca de treinta habitaciones adicionales para invitados, áreas de esparcimiento, gimnasio, sauna y una cancha de fútbol reglamentaria donde el histórico atacante solía organizar encuentros informales con su círculo más íntimo.
De terreno de descanso a próspera empresa agropecuaria
Más allá de su faceta como residencia de descanso, la propiedad operaba a gran escala como un centro de producción agrícola y ganadera. Del total de la superficie, aproximadamente 370 hectáreas estaban destinadas de manera exclusiva a actividades del campo, convirtiendo la finca en una unidad económica autosuficiente y altamente productiva.
Los registros operativos de la época dorada de la hacienda detallan una capacidad impresionante. Durante una visita informativa realizada por la prensa especializada, se constató que el complejo albergaba cerca de 1.200 cerdos y unas 200 cabezas de ganado de la raza Nelore. Asimismo, el predio disponía de una lechería equipada con tecnología de ordeño mecánico, extensos cultivos de bananas y palmitos, además de dieciocho estanques dedicados a la piscicultura.
El legado tras el adiós del ícono y su actual venta
La profunda conexión del delantero con la región trascendió las puertas de su propiedad. En 1999, las autoridades locales le otorgaron el título de ciudadano honorario, y años más tarde se erigió un monumento en su honor dentro de una rotonda del municipio. Sin embargo, tras mantenerse en manos del deportista por un periodo aproximado de 38 años, el vínculo patrimonial llegó a su fin tiempo antes de su fallecimiento.
Tras la muerte de Pelé, acaecida el 29 de diciembre de 2022 a los 82 años, la emblemática finca regresó al circuito comercial inmobiliario. Diversos reportes del mercado sitúan su valor actual alrededor de los 6,1 millones de dólares, lo que equivale a unos 35 millones de reales brasileños.
Actualmente, aunque algunas estructuras operativas como la granja porcina se encuentran desactivadas, la hacienda conserva los elementos esenciales que la convirtieron en el refugio predilecto de una leyenda: desde la casona señorial y las instalaciones agropecuarias hasta los vastos terrenos naturales que aguardan por un nuevo propietario dispuesto a adquirir un pedazo invaluable de la historia deportiva de Brasil.


