El panorama tributario y la presión fiscal
Frente al desarrollo de la agenda legislativa y las expectativas en torno a la próxima ley de rescate económico que impulsará la administración del presidente Abelardo de la Espriella, la presidenta del Banco Popular y directiva del Grupo Aval, María Fernanda Suárez, expresó su profunda preocupación respecto a las discusiones fiscales que se avecinan en el Congreso de la República.
Durante una entrevista concedida a Bloomberg Línea, la exministra de Minas y Energía enfatizó que el sector productivo y bancario ya ha soportado cargas impositivas extraordinarias a través de sobretasas previas. En este sentido, puntualizó: “Cuando uno va a las discusiones al Congreso, va a haber presión de impuestos, presión de sobretasas, y realmente creo que en esa película del crecimiento no hay espacio para más impuestos a las empresas y al sector financiero”.
Asimismo, la ejecutiva recordó un principio fundamental de la economía moderna al señalar que el capital es móvil. Advirtió que implantar gravámenes excesivos genera un incentivo negativo para la inversión local, provocando que los inversionistas opten por naciones vecinas como Perú, Chile o Panamá. Aunque reconoció que el Ejecutivo comprende esta realidad, insistió en que las presiones políticas persistirán.
Cultura de pago y los riesgos de la rebancarización
Otro de los puntos críticos abordados por la dirigente gremial se relaciona con normativas recientes, tales como las leyes de insolvencia para personas naturales y la iniciativa de borrón y cuenta nueva. A su juicio, estas medidas han fomentado inadvertidamente lo que calificó como una cultura del no pago, lo cual atenta directamente contra la expansión saludable del crédito formal.
Quienes quedan marginados del sistema financiero formal debido a estas dinámicas suelen terminar recurriendo a los agiotistas, actores informales que imponen tarifas muy por encima de la tasa de usura establecida. Para Suárez, la verdadera oportunidad radica en una estrategia de inclusión responsable, evitando soluciones simplistas. Al respecto, declaró: “Si uno cumple sus deudas, le va muy bien y debería tener menores tasas, y si uno no cumple sus deudas, no le va bien. Ese es el principio básico de prestar plata”.
Radiografía fiscal y el déficit del Gobierno
A pocos meses del arranque del nuevo mandato presidencial, la banquera valoró positivamente la sinceridad institucional al revelar un déficit fiscal que alcanza el 9,4% del PIB. Sostuvo que transparentar la magnitud del hueco financiero ante la ciudadanía era un paso ineludible debido a la insostenibilidad de las cifras anteriores.
La líder empresarial advirtió que un Estado altamente endeudado termina encareciendo el costo del financiamiento tanto para los hogares como para las corporaciones. Aunque saludó los mensajes de prudencia fiscal emitidos por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, reiteró que se mantiene a la expectativa sobre el articulado de la ley de rescate económico, recordando que no solo importa la meta final, sino el rigor del trayecto.
Adicionalmente, respaldó enfáticamente el acercamiento estratégico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), destacando tres beneficios puntuales: la obtención de liquidez transitoria durante el ajuste, la obtención de tasas de interés favorables y, por encima de todo, la imposición de una férrea disciplina fiscal.
Política monetaria y amenazas energéticas
En la antesala de la reunión monetaria del Banco de la República, y ante un mercado dividido entre mantener la tasa de interés en el 12% o incrementarla, Suárez anticipó que desde la perspectiva de su entidad proyectan un incremento de entre 25 y 50 puntos básicos. Sustentó esta postura en la persistencia de datos inflacionarios desfavorables, la falta de transmisión de la caída del dólar a los precios de bienes transables y la necesidad de contrarrestar el impacto del déficit macroeconómico.
Por otro lado, ante la inminencia del fenómeno de El Niño, la exministra hizo un llamado enérgico para blindar el suministro tanto de energía eléctrica como de gas. Recalcó que la seguridad energética requiere destrabar con urgencia proyectos de fuentes renovables y mantener activas las labores de exploración de hidrocarburos, sentenciando: “Es inadmisible que el mundo esté discutiendo sobre inteligencia artificial y cómo se necesita adición energética, y nosotros estemos preocupados por resolver un apagón”.
Transformación institucional y el mercado plateado
Al hacer un balance de su gestión al frente del Banco Popular, entidad que asumió hace tres años en medio de pérdidas cercanas a los COP$200.000 millones y que hoy reporta utilidades anuales por el orden de los COP$15.000 millones, Suárez destacó la reorientación hacia la denominada economía plateada.
Dado que el 65% de la base de clientes supera los 50 años, la institución adaptó su enfoque hacia la nueva longevidad, entendiendo que la expectativa de vida actual se sitúa en los 78 años y que la jubilación ya no equivale al retiro de la vida productiva. Con propuestas diferenciadas como la cuenta plateada —que ofrece un rendimiento del 9% sin cuota de manejo— y una oferta enfocada en el bienestar integral, la entidad logró revitalizarse al reivindicar a un segmento poblacional tradicionalmente desatendido.


