El mandatario argentino dio un discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas (ONU) con una fuerte crítica a la entidad: “Se convirtió en una organización inútil, que solo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes disfrazados de burócratas bienintencionados”. Además, acusó al organismo de “mirar para otro lado” en relación al reclamo argentino por las Islas Malvinas.
Milei aseguró, dirigiéndose a la ONU, que “quienes deberían garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos fracasaron en la tarea” y consideró que los dirigentes de las Naciones Unidas “permitieron el caos, la violencia y el terrorismo internacional”.
En el sintonía con la anterior, Milei acusó a “los supuestos defensores de derechos humanos” de apañar a “dictaduras sanguinarias” y a “regímenes que lapidan mujeres en la calle”.
También apuntó contra el organismo por votar “sistemáticamente en contra de Israel”, mientras “hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante el genocidio de cristianos en el África”.
El foco en Malvinas
“Como si fuera poco, una organización que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros, decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, continuó el Presidente argentino. Y añadió: “Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.
Sobre esta acusación, Milei justificó: “Hace 50 años, esta misma asamblea aprobó la Resolución 3.149, que insta a las partes a abstenerse a introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
Luego de esa mención, Milei se refirió a la explotación hidrocarburífera que pretende llevar a cabo el actual gobierno de Malvinas en las islas: “Hoy, el proyecto Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina, correspondiente a la cuenca Malvina Norte, mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”.
Milei advirtió que toda actuación en ese sentido constituye un acto “ilícito” y por eso planteó una pregunta: “De qué sirve una resolución si, durante décadas, la contraparte puede actuar en el sentido contrario”.
Según Milei, “no faltan palabras ni resoluciones” sino “consecuencias”, dado que, según su óptica, una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos “pierde su autoridad”.
El mandatario también advirtió al Gobierno británico: “Al Reino Unido lo llamamos una vez más a dialogar para encontrar una solución pacífica y debatir sobre la explotación de los recursos naturales. No nos vamos a sentar a esperar que la ONU actué, vamos a tomar cartas en el asunto”.
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