Senadores de oposición respaldan a Donald Trump y exigen mano dura frente al narcotráfico
Las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien catalogó a México como el epicentro de la violencia generada por los grupos delictivos, desataron una fuerte controversia en el ámbito político nacional. Legisladores de los partidos de oposición en el Senado recriminaron a la actual administración federal por mantener una supuesta complicidad con las organizaciones criminales, al tiempo que respaldaron la necesidad de una cooperación internacional más agresiva.
Críticas severas desde el Senado contra la estrategia oficial
Durante las discusiones legislativas, los representantes de las fuerzas políticas opositoras sostuvieron que los señalamientos emitidos desde el país vecino no hacen más que reflejar una realidad inocultable que el gobierno mexicano ha intentado minimizar. En este contexto, Ricardo Anaya, coordinador parlamentario del PAN en la Cámara alta, lanzó duras acusaciones contra las administraciones en turno.
“No hace falta que alguien fuera de México venga a decir que no se está haciendo lo suficiente, eso es algo que nosotros sabemos. Sabemos que este gobierno tiene una adicción por los narcopactos. En el caso del sexenio anterior fue explícito. El eslogan era abrazos, no balazos”, afirmó con firmeza el legislador panista.
En la misma línea, su compañero de partido, Marko Cortés, secundó las expresiones al señalar que el gobierno actual mantiene afinidades con los grupos al margen de la ley. Por su parte, el dirigente nacional del PRI y senador de la República, Alejandro Moreno, calificó las palabras del mandatario estadounidense como un llamado de alerta sumamente riguroso.
Demanda urgente de cooperación internacional y recuperación territorial
El líder priista enfatizó la urgencia de replantear la estrategia de seguridad nacional y aceptó la necesidad de conjuntar esfuerzos con las autoridades norteamericanas para debilitar la estructura financiera y operativa de las organizaciones criminales que operan en territorio nacional.
“Coincido con el presidente Trump en que México debe recuperar el control de su territorio. Necesitamos cooperación firme con Estados Unidos y toda la fuerza de la ley contra los cárteles del crimen organizado. La soberanía se defiende recuperando el territorio mexicano de las manos del crimen”, aseveró Moreno a través de sus canales digitales oficiales.
Por su parte, Manuel Añorve, coordinador de los senadores del tricolor, reprochó que la actual administración se ha dedicado a dinamitar los puentes de entendimiento bilateral. A su juicio, la insistencia de las autoridades mexicanas en desestimar las alertas internacionales demuestra una total inacción ante el avance de la inseguridad en diversas regiones del país.
“No hay en este país alguien que esté tomando decisiones y esté, por supuesto, terminando con estos cárteles que se han apropiado de muchas regiones de nuestro país. Ahí están los ejemplos, Michoacán, Tamaulipas, Sonora, hacen los cárteles lo que quieran. Esa es una consecuencia de no tomar cartas en el asunto por parte del gobierno de México y que solamente circunscribe el gobierno de México a pedir pruebas”, puntualizó el legislador durante una entrevista previa a la sesión ordinaria en el recinto legislativo.
Omisiones en la agenda de seguridad y falta de atención a víctimas
Las críticas de la oposición no se limitaron al plano internacional, sino que también tocaron temas de carácter local e institucional. La senadora priista Paloma Sánchez cuestionó severamente la reciente gira de trabajo realizada por la presidenta Claudia Sheinbaum a Sinaloa, reprochándole que durante su estancia evitó pronunciarse sobre la situación de las víctimas de la violencia en la región.
La legisladora lamentó que el discurso oficial continúe centrado en la defensa abstracta de la soberanía nacional, mientras se ignoran problemáticas internas urgentes y señalamientos políticos delicados que involucran a figuras clave de la administración pública local y federal. Con estas posturas, el bloque opositor en el Senado consolida una narrativa de confrontación abierta contra la estrategia de seguridad del gobierno federal, alineándose con las presiones externas provenientes de Washington.


