Operativo urgente en la capital para contener divisiones
El próximo gran acto político convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum en el Zócalo de la Ciudad de México, previsto para el 27 de septiembre, se encuentra marcado por un escenario de alta tensión política. Fuentes cercanas al oficialismo señalan que esta concentración refleja el clima de fricción que atraviesa el movimiento debido a los recientes procesos de definición de candidaturas y sondeos internos en el partido guinda.
Ante este panorama, operadores políticos vinculados al círculo presidencial han intensificado las gestiones en la capital del país con el propósito de inhibir cualquier manifestación pública de inconformidad o fractura entre los aliados. Desde el oficialismo reconocen que la organización atraviesa un momento delicado en el marco de la resolución de sus encuestas estatales.
Zonas de conflicto y dudas con los aliados
Las tensiones internas se han recrudecido tras el nombramiento de 10 coordinaciones estatales, un proceso que ha derivado en escenarios complejos y desacuerdos en demarcaciones como Zacatecas, Baja California y Guerrero. Uno de los flancos que genera mayor incertidumbre en la cúpula gubernamental es la postura del Partido del Trabajo (PT), liderado por Alberto Anaya, cuyos constantes distanciamientos de la coalición oficialista mantienen en alerta a los estrategas.
En los despachos del poder central se evalúan dos escenarios posibles respecto al comportamiento del aliado político: la posibilidad de que impulsen acciones de protesta contra el partido gobernante o que simplemente decidan no participar en las labores de movilización terrestre para respaldar la convocatoria presidencial.
Definiciones clave en el norte y escenarios de alerta
El malestar interno podría incrementarse en los próximos días con la difusión de los resultados correspondientes a las encuestas internas en Nuevo León y Chihuahua, dos de los territorios más disputados y complejos para la estructura oficial. En ambas entidades federativas, los operadores políticos pronostican un escenario de ruptura casi inevitable, lo cual añadiría presión al ambiente político previo a la concentración masiva.
Dada la acumulación de estos procesos de selección y la falta de sincronía plena entre las distintas fuerzas que integran la coalición gobernante, los sectores más pesimistas dentro del movimiento no descartan que la mandataria federal valore escenarios alternativos respecto a la viabilidad de la concentración en la principal plaza pública del país.


