Un proyecto con proyecciones más moderadas y cercanas a la realidad
El debate económico en torno al proyecto de ley de Presupuesto enviado recientemente al Congreso abrió nuevos interrogantes sobre el rumbo financiero del país. De acuerdo con el análisis de expertos en la materia, la iniciativa oficial exhibe supuestos macroeconómicos considerablemente más alineados con las expectativas del mercado si se la compara con los ejercicios previos, aunque persiste cierto optimismo oficial en variables críticas para la sociedad.
Para Santiago Bulat, economista jefe de IDEA y socio de la consultora Invecq, el texto presentado esta semana representa “un Presupuesto mucho más realista respecto al del año pasado”. El especialista recordó que el plan anterior había contemplado un incremento del producto y un sendero inflacionario que difería fuertemente de las estimaciones privadas.
Mientras que en períodos anteriores se plantearon metas de un solo dígito que contrastaban con la realidad inflacionaria, la pauta actual ubica la variación de precios en el orden del 18%, un horizonte que se aproxima más a los cálculos que manejan los analistas en el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central, donde la proyección se sitúa apenas por encima del 20%.
A pesar de esta mayor sintonía con las estimaciones privadas, el economista advirtió que la administración libertaria mantiene un margen de optimismo superior al del mercado en lo referente a la actividad productiva, la recuperación del poder adquisitivo y el consumo interno. Desde Invecq estiman que la expansión del Producto Bruto Interno se mantendrá por debajo del 3%, cuestionando la magnitud del incremento en la inversión privada proyectada oficialmente.
La dinámica cambiaria y la estrategia frente a la volatilidad
En el plano monetario y financiero, el proyecto presupuestario sugiere que la fase de apreciación de la moneda local no se extenderá de forma indefinida durante el próximo período electoral. Los analistas prevén que el equipo económico priorizará la estabilidad por sobre la sobrevaluación para evitar sobresaltos en los mercados.
Según la perspectiva de Bulat, el tipo de cambio oficial buscará acompañar el ritmo inflacionario sin profundizar un proceso de apreciación adicional. “No creo que vayan a buscar más apreciación de donde ya estábamos. Sí creo que lo que quieren evitar es la alta volatilidad del año pasado”, puntualizó el especialista, destacando que tanto el Banco Central como el Tesoro disponen de mayores herramientas de intervención mediante acumulación de reservas y colocaciones de deuda en pesos.
Asimismo, el experto señaló que las tasas de interés experimentarán un comportamiento al alza para compensar las expectativas de devaluación y contener los riesgos asociados a un año electoral. Para consolidar este esquema de estabilidad, consideró indispensable consolidar la compresión del riesgo país y asegurar una desaceleración constante de los precios minoristas.
El impacto de la Reserva Federal y el contexto externo
El escenario macroeconómico internacional también juega un papel determinante en las proyecciones financieras locales. Recientemente, la decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos de convalidar un incremento en las tasas de interés generó inquietud sobre el acceso de las economías emergentes al crédito global.
Sin embargo, Bulat restó dramatismo al giro monetario implementado por el banco central estadounidense. “Cuando veo la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense en torno a 5%, con una tasa de interés que hay que mirarla en términos reales, con una inflación que todavía no está cediendo lo que el banco central hubiera esperado, no deja de ser una tasa nominal alta pero no necesariamente la tasa real más alta del último tiempo”, argumentó.
Adicionalmente, el analista destacó que las habituales correlaciones entre el encarecimiento del crédito en Norteamérica y la apreciación global del dólar no se han manifestado con la misma intensidad bajo la coyuntura actual, influenciadas por debates fiscales internos en la principal potencia mundial.
Finalmente, el experto subrayó que el flujo de capitales hacia los mercados emergentes se mantiene firme y que los precios de las materias primas exportadas por Argentina, tales como la soja, el trigo, el maíz, el petróleo y los metales preciosos, sostienen un balance externo favorable para la economía doméstica en el corto y mediano plazo.


