Aclaración sobre la ausencia de Ignacio Allende
La jefa del Ejecutivo federal mexicana, Claudia Sheinbaum, disipó las dudas en torno a la exclusión de uno de los personajes más emblemáticos de la lucha emancipadora del país durante la ceremonia conmemorativa del pasado 15 de septiembre. Ante los cuestionamientos de la prensa, la mandataria descartó de manera categórica que exista algún tipo de animadversión personal o política hacia la figura histórica de Ignacio Allende.
Durante su tradicional conferencia de prensa matutina de este jueves 17 de septiembre, la funcionaria detalló los motivos detrás de la estructuración del tradicional discurso patriótico. “No hay algo particular en contra de Allende”, aclaró de forma directa ante los representantes de los medios de comunicación.
Asimismo, la presidenta profundizó en el contexto histórico que rodeó a los próceres nacionales, recordando que “Tenía sus diferencias con Hidalgo, pero aún con las diferencias, el Ejército Realista los fusiló a ambos y sus cabezas fueron colgadas en la Alhóndiga de las Granaditas como escarmiento a la población”. A esto, añadió que la omisión obedeció principalmente a factores de tiempo y estructura: “En este caso porque hay que limitar el Grito”.
Criterios de selección para los héroes patrios
Para la ceremonia cívica, donde la mandataria lució un atuendo tradicional de origen istmeño, se priorizó la mención de figuras que históricamente han recibido menor visibilidad en estos discursos oficiales. Un ejemplo claro de esta estrategia fue la inclusión de Guadalupe Victoria, un estratega fundamental en la conformación de la República.
“Quise reconocer a Hidalgo, a Morelos, y después casi nadie ha gritado a Guadalupe Victoria y él, al igual que Guerrero, son los únicos que mantienen la llama de la Independencia después del fusilamiento de Morelos”, puntualizó la titular del Ejecutivo al explicar la inclusión de este personaje en las arengas oficiales.
Dentro del listado de personalidades recordadas en el balcón presidencial también figuró la destacada insurgente Antonia Nava ‘La Generala’, reconocida por su valiente liderazgo en el actual estado de Guerrero, donde organizó redes de suministro y formó un batallón femenino para apoyar las filas revolucionarias, logrando sobrevivir hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.
Breve semblanza histórica de Ignacio Allende
Nacido el 21 de enero de 1769 en el municipio guanajuatense que hoy ostenta su apellido, San Miguel de Allende, el militar provino de una familia de posición económica desahogada. Su trayectoria dentro de las fuerzas armadas dio inicio formalmente en 1795, alcanzando el rango de capitán en un breve periodo de dos años, circunstancia que le permitió relacionarse con círculos clandestinos que discutían la emancipación de la Corona española.
Tras el descubrimiento de una conjura independentista en Valladolid en el año 1809, actual Morelia, el capitán se vio obligado a trasladarse a San Miguel. Meses más tarde, formó parte del núcleo inicial que detonó el conflicto armado junto al cura Miguel Hidalgo y Costilla, consolidándose inicialmente como su colaborador más cercano.
No obstante, el destino del militar cambió drásticamente con el avance de las confrontaciones bélicas en territorio nacional. “Fue capturado en Acatita de Baján, Coahuila, tras las constantes luchas de guerra que se fueron dando en distintas partes del país. El 26 de junio de 1811 fue fusilado y decapitado”, documentan los registros oficiales del Gobierno de México sobre el trágico fin de su trayectoria revolucionaria.


