La crisis educativa global expuesta por PISA 2025 y su impacto directo en los ingresos del porvenir
Durante los últimos años, el debate global se ha centrado en la cantidad de empleos que desaparecerán debido a la automatización y la inteligencia artificial. Sin embargo, existe otra interrogante igual de apremiante que merece atención inmediata: ¿cuántos ciudadanos contarán realmente con la formación necesaria para capitalizar los puestos que dicha transformación tecnológica genere o modifique?
Las evaluaciones publicadas por la Organización para التعاون y el Desarrollo Económicos (OCDE) a través del informe PISA 2025 permiten dimensionar esta problemática desde la perspectiva económica, vinculando directamente el rendimiento académico con la productividad y los ingresos salariales de las próximas décadas.
Un fenómeno de carácter global
El retroceso en el rendimiento escolar no es una circunstancia exclusiva de América Latina o de las naciones en desarrollo; se trata de una tendencia generalizada. Entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE cayó 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas. Asimismo, uno de cada cinco estudiantes a nivel mundial presenta un bajo desempeño simultáneo en las tres áreas evaluadas, superando el 16 por ciento registrado en 2022.
Un dato revelador es que, durante el periodo comprendido entre 2022 y 2025, la disminución en la competencia lectora fue más pronunciada entre los sectores de mayores ingresos en comparación con los alumnos en situación de vulnerabilidad. Este fenómeno, gestado incluso antes de la emergencia sanitaria, coincide con transformaciones profundas en los hábitos de consumo de información y un incremento en las distracciones digitales.
El panorama crítico para México
Al analizar el contexto nacional, los jóvenes de 15 años alcanzaron un promedio de 388 puntos en matemáticas, quedando muy por debajo de los 463 puntos que marcan el promedio dentro de la OCDE, lo que representa una brecha de 75 puntos. En comparación con las mediciones previas de 2022, el país experimentó una pérdida adicional de siete puntos.
Dos indicadores reflejan la magnitud del desafío actual. Por un lado, el 41.8 por ciento de los alumnos mexicanos muestra un desempeño deficiente de manera simultánea en lectura, matemáticas y ciencias, triplicando el promedio de la organización internacional, que se sitúa en 19.7 por ciento. Por otro lado, apenas 0.5 por ciento logra alcanzar las calificaciones más altas en al menos una de las materias, frente al 11.9 por ciento del bloque internacional.
Si bien es cierto que el país ha logrado ampliar la cobertura educativa incorporando a un mayor porcentaje de la población juvenil, este esfuerzo inclusivo no basta para justificar los bajos resultados en las competencias fundamentales.
Implicaciones directas en la productividad y los salarios
Las habilidades básicas como leer con comprensión, razonar lógicamente y calcular con precisión constituyen los cimientos indispensables para el desarrollo laboral. Estas competencias permiten que un operario detecte una falla en una línea de producción, que un comerciante calcule márgenes de ganancia o que un técnico interprete manuales complejos. Sin estas herramientas cognitivas, las posibilidades de incrementar el valor del trabajo y acceder a mejores remuneraciones se reducen drásticamente.
No obstante, la responsabilidad de la baja productividad no recae únicamente en la fuerza laboral. Se requiere de manera paralela una sólida inversión empresarial y corporativa capaz de aprovechar y potenciar dichas habilidades dentro del mercado de trabajo.
El reto frente a la inteligencia artificial
En cuanto a la adopción tecnológica, el informe destaca que el 47 por ciento de los estudiantes mexicanos afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial al menos una vez por semana para apoyar sus estudios, una cifra muy cercana a la media de la OCDE.
No obstante, la simple disponibilidad de la tecnología no garantiza su aprovechamiento óptimo. La verdadera brecha se encuentra en el criterio con el que se utiliza: mientras algunos alumnos emplean estos recursos para verificar información y cuestionar respuestas erróneas, otros se limitan a replicar contenido sin comprenderlo plenamente.
Caminos hacia la recuperación
Ekspertos e instituciones especializadas coinciden en la urgencia de restablecer mecanismos de evaluación estandarizados y transparentes que permitan medir el progreso real del sistema educativo nacional. La prioridad debe enfocarse en rescatar la comprensión lectora y el razonamiento matemático, dotando a los docentes de las herramientas pedagógicas necesarias para abatir el rezago acumulado.
El futuro económico de las nuevas generaciones depende de la capacidad del Estado para garantizar aprendizajes significativos que les permitan competir y prosperar en un mercado laboral cada vez más exigente.


