Radiografía del fraude: revelan las 14 anomalías que dinamitaron el examen virtual de ingreso a la máxima casa de estudios

Radiografía del fraude: revelan las anomalías que dinamitaron el examen virtual

El proceso de selección para el nivel licenciatura implementado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante este año quedó envuelto en una profunda controversia tras instrumentarse por primera vez en un formato completamente digital. La acumulación de fallas y comportamientos deshonestos obligó a la máxima casa de estudios a invalidar los puntajes iniciales y a convocar un examen de control bajo la modalidad física.

A través de una solicitud de acceso a la información pública, un expediente titulado ‘Todas las irregularidades del Concurso de Selección Licenciatura 2026 (CSL)’ expuso a detalle cada una de las anomalías detectadas por los sistemas de supervisión y el volumen de postulantes vinculados a cada falta. De acuerdo con los registros oficiales, se contabilizaron un total de 3 mil 248 incidencias que contravenían la normativa del proceso, sobresaliendo de manera notable el empleo de recursos no autorizados para responder los reactivos.

Las alertas se encendieron cuando las autoridades universitarias notaron anomalías estadísticas en los marcadores de la primera prueba virtual. Hacia el mes de julio, un comité evaluador notificó que alrededor de 2 por ciento de las pruebas habían sido canceladas por irregularidades, lo que motivó una investigación exhaustiva sobre la fiabilidad del sistema remoto.

El desglose de las trampas más frecuentes en la evaluación digital

El análisis pormenorizado recopilado mediante transparencia detalla una lista con las 14 conductas irregulares registradas durante el concurso de ingreso. La falta con mayor incidencia fue el uso de material de apoyo no permitido, visual y/o auditivo, involucrando a mil 571 aspirantes.

En la segunda posición se ubicó el desvío de mirada con 794 casos, seguido por las infracciones correspondientes a los incisos b y j del punto 4 de la convocatoria oficial, que acumularon 353 aspirantes sancionados por interactuar verbalmente o leer los cuestionamientos en voz alta.

La relación completa de faltas documentadas abarca un amplio espectro de violaciones al reglamento:

  1. Uso de material de apoyo no permitido, visual y/o auditivo: 1,571 aspirantes.
  2. Desvío de mirada: 794 aspirantes.
  3. Incisos b y j del punto 4 de la convocatoria: 353 aspirantes.
  4. Sustracción total o parcial del examen: 170 aspirantes.
  5. Hablar o interactuar con otras personas: 125 aspirantes.
  6. Interactuar en redes sociales: 101 aspirantes.
  7. Lectura en voz alta de las preguntas del examen: 88 aspirantes.
  8. Posición inadecuada de la cámara web: 13 aspirantes.
  9. Suplantación de identidad: 13 aspirantes.
  10. Ausencia injustificada: 10 aspirantes.
  11. Bloqueo de cámara y/o micrófono: 6 aspirantes.
  12. Portar audífonos: 2 aspirantes.
  13. Cubrirse el rostro o la cabeza: 1 aspirante.
  14. Expulsión por conducta antiuniversitaria: 1 aspirante.

El desplome en los puntajes y el regreso a la presencialidad

La magnitud de las trampas se reflejó claramente en las calificaciones obtenidas en carreras de alta demanda, cuyos promedios se elevaron de forma atípica en comparación con años previos. En la carrera de Medicina, el puntaje mínimo escaló hasta los 117 aciertos de 120 posibles, cifra que se contrajo drásticamente a 92 tras la aplicación de la prueba presencial de control. Una situación similar ocurrió en Derecho, donde el registro pasó de 105 a 65 aciertos, y en Arquitectura, que descendió de 108 a 75.

Ante este escenario, la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso determinó la necesidad de aplicar una evaluación rigurosa para corroborar los conocimientos de los postulantes seleccionados y aquellos con puntajes de referencia. Asimismo, la institución académica decidió dar marcha atrás al formato a distancia.

El titular de la institución, El rector Leonardo Lomelí informó que, en tanto no existan garantías absolutas sobre la seguridad de las plataformas virtuales, los futuros procesos selectivos recuperarán su carácter estrictamente presencial.

Los dictámenes técnicos concluyeron que los mecanismos tecnológicos de supervisión fallaron en el control del entorno físico de los sustentantes. Como consecuencia directa de estas deficiencias, la administración universitaria canceló la relación comercial con la empresa Territorium Life, encargada del software de evaluación remota, y ordenó auditorías internas para deslindar responsabilidades por las fallas operativas.

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