Tensión en el PAN: reclamos internos contra Jorge Romero por reactivar posibles coaliciones con el PRI

Inconformidad en las bases panistas por el rumbo electoral

Mientras el escenario político nacional concentra la atención en los escándalos de la autodenominada Cuarta Transformación, al interior de Acción Nacional se vive una profunda turbulencia. La dirigencia nacional encabezada por Jorge Romero enfrenta una creciente ola de cuestionamientos y reproches provenientes de distintos estados de la república, debido a los indicios que apuntan hacia un entendimiento con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), liderado por Alejandro Moreno Cárdenas, con miras a las elecciones intermedias de 2027.

A pesar de que al asumir el liderazgo partidario en 2024 el dirigente nacional aseguró que el blanquiazul postularía exclusivamente a candidatos con los colores propios del partido, la realidad operativa en las regiones muestra un panorama completamente fragmentado. Mientras algunas entidades abogan por fórmulas unificadas que involucren a otras fuerzas políticas como Movimiento Ciudadano o al propio instituto tricolor en demarcaciones clave como Nuevo León y Chihuahua, en otros puntos geográficos se exige el cumplimiento estricto de la promesa de competir en solitario.

El choque frontal en Yucatán y los antecedentes de ruptura

Uno de los episodios más críticos de esta pugna interna se registra en Yucatán. El exalcalde de Mérida y ex candidato a la gubernatura, Renán Barrera, expresó su tajante rechazo a la estrategia de la dirigencia nacional mediante publicaciones en plataformas digitales, donde acusó a la cúpula de doblegarse ante “intereses mezquinos” y de otorgar respaldo a perfiles que, desde su perspectiva, han vulnerado los acuerdos fundamentales del partido.

En sus declaraciones públicas, el político yucateco sentenció: “No voy a renunciar al PAN. Seré firme desde adentro. Sí renuncio a la simulación y la incongruencia de una dirigencia”. Asimismo, mediante mensajes de mensajería privada, enfatizó que la estructura nacional actúa bajo una lógica que “premia a traidores y limita a sus aliados”, advirtiendo que mantendrá su postura crítica hasta ver definiciones claras sobre las postulaciones.

Este malestar trae a la memoria la reciente salida de liderazgos históricos, como el de la exalcaldesa de León, Ale Gutiérrez, quien en abril pasado abandonó las filas del blanquiazul tras más de 20 años de militancia para sumarse a Movimiento Ciudadano. En su momento, la exmandataria local denunció que la dirigencia central había convertido al partido en un instrumento perjudicial para su municipio y que su administración enfrentó constantes intentos de descarrilamiento desde el propio centro de mando.

El estancamiento en la afiliación y la presión del PRI

A las diferencias sobre la estrategia de alianzas se suman los cuestionamientos por los discretos resultados en las campañas de reclutamiento institucional. Hacia principios de este año, a pesar de haberse flexibilizado los trámites para incorporar nuevos ciudadanos, el padrón oficial experimentó un crecimiento marginal del 1%, al pasar de 318,000 a 323,000 afiliados, una cifra que apenas supera el umbral requerido para conservar el registro legal como fuerza política.

En este contexto de debilidad numérica y frente a los pronósticos electorales que favorecen a Morena en la mayoría de los estados que renovarán gubernaturas en 2027, el líder priista Alejandro Moreno Cárdenas insistió en la necesidad de consolidar un bloque opositor amplio que integre tanto al panismo como a Movimiento Ciudadano. Durante una conferencia de prensa, el dirigente tricolor afirmó: “Yo le reconozco que lo que ha hecho la dirigencia del PAN es decir que primero está México, que están avanzando, que van a pensar en el país”, añadiendo que la prioridad debe ser la nación por encima de cualquier cálculo partidista.

La postura oficial del Comité Ejecutivo Nacional

Ante la presión generada por las reacciones de su militancia, el Comité Ejecutivo Nacional emitió un comunicado oficial para aclarar que cualquier determinación sobre coaliciones se tomará a nivel federal, aunque se comprometió a escuchar las circunstancias particulares de cada región. En el documento se subraya que “cualquier definición sobre posibles alianzas electorales rumbo a 2027 será una decisión de carácter nacional, aunque para construirla se escuchará y tomará en cuenta la realidad política de cada estado y la opinión de sus dirigencias locales”.

Por su parte, Jorge Romero ha intentado matizar el alcance de estas medidas al señalar que las estructuras regionales mantendrán un canal de diálogo abierto, bajo el argumento de que “una realidad local no se va a imponer a 800 kilómetros de otra realidad local”, buscando con ello calmar los ánimos de los sectores que rechazan tajantemente cualquier acercamiento con el PRI rumbo a los próximos comicios intermedios.

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