Frente a la masiva irrupción de prendas importadas comercializadas a través de gigantes del comercio electrónico asiático como Shein y Shopee, el gigante textil brasileño Vicunha ha logrado enderezar su rumbo financiero para regresar a terreno positivo.
Respaldada por la familia Steinbruch, la compañía textil revirtió de manera significativa sus números rojos. Tras cosechar un resultado adverso de 33,9 millones de reales (equivalentes a US$6,6 millones) durante el primer semestre del año previo, la firma reportó una utilidad neta de 18,78 millones de reales (unos US$3,65 millones) al cierre de los primeros seis meses del actual ejercicio fiscal.
Estrategias clave de la nueva administración
El máximo responsable ejecutivo de Vicunha Têxtil, Marco Antônio Branquinho, asumió el cargo junto al actual director financiero, Rafael Pavão, con la misión prioritaria de sanear las cuentas de la organización y priorizar la rentabilidad por encima del volumen, tras soportar pérdidas consolidadas por US$19,4 millones (aproximadamente 100 millones de reales).
Para lograrlo, la nueva directiva implementó una optimización estricta de los recursos disponibles, redujo el inventario acumulado y ajustó los plazos operativos tanto con proveedores como con clientes. Según explicaron desde la cúpula directiva, la meta central consistió en estabilizar el flujo de caja mediante una estrecha sincronización entre el área comercial y la planta de producción.
“No hay un panorama optimista para las importaciones, tenemos que luchar con las armas que tenemos. Una cartera de productos diferenciados, rapidez en la entrega, atención al cliente, asistencia técnica; no se trata solo del producto, sino también del servicio”, declaró Branquinho en una entrevista con Bloomberg Línea.
Desempeño operativo y solidez financiera
Durante la primera mitad del año, la compañía anotó ingresos netos por 1.040 millones de reales (cerca de US$201,9 millones), lo que implicó una retracción del 18% en la comparativa interanual. A pesar de esta contracción en la facturación global, la disciplina de costos permitió disparar la ganancia antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) hasta los 113 millones de reales (US$21,9 millones), marcando un repunte del 33% y un margen del 11%.
Asimismo, la deuda neta de la corporación disminuyó desde los 770 millones de reales (US$149,5 millones) hasta los 720 millones de reales (US$139,8 millones). En la misma línea, el indicador de apalancamiento financiero mejoró al pasar de 2,9 veces a 2,7 veces, con la meta institucional de descender hasta las 2 veces hacia finales de 2027.
Desafíos del mercado y diversificación
Actualmente, la empresa mantiene una capacidad instalada de 160 millones de metros cuadrados en sus plantas distribuidas en Brasil, Argentina y Ecuador —operando prácticamente al 90% de su capacidad—, con una plantilla laboral de 6.320 colaboradores.
Sin embargo, la dirección advierte que el mercado minorista local enfrenta vientos en contra, agravados por la competencia desleal de plataformas extranjeras que, a su juicio, eluden las normativas fiscales, laborales y ambientales vigentes.
“No nos oponemos a las importaciones, nosotros también exportamos. Pero permitir este tipo de importaciones que, en muchas ocasiones, no respetan la legislación ambiental, laboral y tributaria es un delito contra la patria”, aseveró Branquinho, quien advirtió sobre el impacto negativo en miles de talleres de confección locales.
Como parte de su plan de expansión a futuro, la compañía busca diversificar su oferta tradicional centrada en el segmento jeanswear —que aporta el 70% de sus ingresos en el mercado doméstico— para incursionar con fuerza en el nicho de uniformes industriales y de protección para el sector de Defensa y fuerzas de seguridad.


