Dinámica reciente del indicador financiero
El mercado financiero argentino observa con atención el comportamiento de su principal indicador de deuda, el cual refleja una tendencia alcista tras haber alcanzado mínimos durante el tramo medio del año. Analistas del sector financiero señalan que este comportamiento responde tanto a factores externos como a la propia evolución de la macroeconomía doméstica, mientras los inversores comienzan a posicionarse de cara al horizonte político.
“El Riesgo País cerró este martes en 514 puntos básicos, al rebotar desde el mínimo de 402 puntos tocado en julio pasado, tras la mayor compresión del año que siguió al acuerdo con el FMI y la confirmación de los pagos de deuda”, indicó Pedro Moreyra, cofounder de Guardian Capital.
Asimismo, el especialista apuntó a “la alta correlación con el EMBI Global, manteniendo el diferencial propio de un historial crediticio deteriorado, con el tramo junio-julio como el período de compresión más significativo del ciclo”.
Elementos externos y domésticos en juego
Por su parte, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, atribuyó parte de este movimiento a un “contexto internacional movido para emergentes, por la suba de tasas largas globales”. Sin embargo, advirtió que el escenario externo no explica por completo la situación de los activos locales.
“De todas formas, pueden identificarse también algunos factores locales como las menores compras del BCRA en el MULC, la volatilidad de tasas, y datos económicos que muestran aun una economía a dos velocidades”, detalló el especialista.
El análisis económico remarca que la recuperación actual presenta asimetrías marcadas. Mientras sectores vinculados a la actividad primaria muestran un desempeño favorable, otras ramas de actividad con mayor incidencia en la generación de empleo registran una dinámica más pausada. Esta disparidad adquiere relevancia en la medida en que los inversores desplazan su foco desde las métricas puramente financieras hacia las variables de la economía real.
La influencia del clima político y el horizonte electoral
A medida que transcurre el calendario, los analistas coinciden en que las expectativas vinculadas al proceso electoral cobrarán un peso determinante en la formación de precios de los activos argentinos. La relación entre la evolución de los ingresos, el empleo y el humor social se perfila como un elemento financiero de primer orden.
“Hay otras variables que podrían incidir en el humor social y que ganarán relevancia a medida que nos adentremos en el ciclo electoral de 2027”, afirmó Franco, subrayando que el bienestar de los hogares impactará directamente sobre las proyecciones políticas.
En el corto plazo, el escenario se caracteriza por una marcada volatilidad. Según la perspectiva de Guardian Capital, convergen presiones internacionales complejas, como el encarecimiento histórico de los bonos del Tesoro estadounidense, y factores estrictamente locales relacionados con la percepción de sustentabilidad política.
“Dos fuerzas convergen en la misma dirección negativa. Por un lado, el mercado de bonos americanos atraviesa un momento de tensión histórica: el Treasury a 30 años en máximos de 19 años encarece el activo libre de riesgo y reduce el atractivo relativo de toda la deuda emergente. Cuando el bono ‘sin riesgo’ rinde 5,3%, la prima que debe ofrecer Argentina para competir por capital global sube necesariamente”, aseguró Moreyra, quien remarcó que el rumbo dependerá sustancialmente de la percepción electoral de cara a 2027.
“El mercado ya cotiza escenarios políticos y premia la continuidad del programa. Cada encuesta, cada resultado legislativo de octubre y cada señal sobre la fortaleza del oficialismo se traducirá directamente en movimientos del riesgo país. Si los resultados electorales favorecen al Gobierno, la curva soberana puede comprimir significativamente. Si no, la volatilidad vista en 2025 podría repetirse o superarse, dado que 2027 es año presidencial”, puntualizó.
Perspectivas y proyecciones para el corto plazo
Desde la visión de Max Capital, la expectativa apunta a una estabilización del indicador dentro de un rango determinado, condicionado principalmente por cuestiones idiosincráticas y dinámicas políticas locales.
Alejo Costa, Head of Economic Research & Strategy de la entidad, manifestó: “Nuestra visión es que se estabilice en niveles entre 500 y 550 puntos en el corto plazo, empujado fundamentalmente por cuestiones idiosincráticas”.
“Creemos que hay cierta asimetría por cuestiones electorales, que han generado una separación de los pares, en unos 100 puntos, en el último mes. El mercado parece algo más preocupado por cuestiones electorales, y partía de una visión que quizás era sobre optimista, con lo cual hubo cierto ajuste, si bien falta muchísimo y las encuestas son muy imprecisas”, resaltó.
Finalmente, el especialista concluyó que cualquier indicador que refleje el respaldo social funcionará como referencia para los activos financieros: “De acá en mas, todo aquello que sirva de proxy para el apoyo popular va a mover los precios. Los datos de actividad y las encuestas, por lo tanto, van a afectar el nivel de spreads, como se vio con el ultimo ICG, que le dio soporte a los precios”.


