Astrónomos descubren el misterioso origen de la ráfaga de radio más potente jamás registrada

A mediados del mes de marzo de 2025, una extraña señal de radio cruzó el cielo del hemisferio norte de la Tierra. Aunque su duración fue de apenas unos milisegundos, su brillo resultó ser tan intenso que los sistemas de monitoreo la confundieron inicialmente con la interferencia de un teléfono móvil o una aeronave cercana.

Un fenómeno sin precedentes en la astrofísica moderna

Lejos de tratarse de ruido terrestre, el evento correspondía a «la Ráfaga de Radio más Brillante de Todos los Tiempos«, conocida por sus siglas en inglés como RBFLOAT. Este tipo de eventos representa uno de los grandes enigmas de la astrofísica contemporánea. Sin embargo, un análisis detallado publicado en The Astrophysical Journal Letters permitió rastrear con exactitud su procedencia meses después.

Lo fascinante de las ráfagas rápidas de radio (FRB) radica en que, aunque duran menos de un parpadeo, pueden generar en una sola explosión la energía que emite el Sol en un año entero. En el caso específico de RBFLOAT, la descarga fue monumental: liberó tanta energía cómo la que produce el Sol en cuatro días.

Al respecto, Wen-fai Fong, uno de los autores principales de la investigación, señaló en un comunicado oficial que «era tan brillante que nuestro sistema la identificó inicialmente como interferencia de radiofrecuencia, señales que suelen ser causadas por teléfonos móviles o aviones mucho más cercanos».

La dificultad de rastrear una señal única

Desde el descubrimiento de las FRB hace casi dos décadas, la comunidad científica ha detectado miles de emisiones similares. No obstante, identificar de dónde vienen exactamente sigue siendo una de las grandes incógnitas de la ciencia, ya que la mayoría de las señales captadas solían repetirse, facilitando así su análisis posterior.

RBFLOAT rompió con esa tendencia al presentarse como un estallido único y aislado. Según explicó el coautor Sunil Simha, «fue la primera fuente no repetitiva localizada con precisión».

Triangulación estelar y el misterio de su hogar

El éxito en la localización de la señal fue posible gracias al radiotelescopio canadiense CHIME y a su red complementaria de antenas denominada Outriggers, situada en puntos estratégicos como Columbia Británica, Virginia Occidental y California. Al combinar las mediciones de múltiples ubicaciones, el equipo logró triangular el origen del fenómeno con una precisión de apenas 13 pársecs, equivalentes a unos 42 años luz.

La fuente se ubicó dentro de la galaxia NGC 4141, situada a 130 millones de años luz de la Tierra. Observaciones posteriores realizadas con telescopios ópticos avanzados, como el MMT en Arizona y el Keck en Hawái, permitieron constatar que el estallido nació en uno de los brazos espirales de NGC 4141, en las proximidades de una región con alta actividad de formación estelar.

Nuevas pistas sobre los magnetares

Aunque las causas exactas detrás de las FRB todavía se investigan, este descubrimiento respalda la teoría de que al menos algunas parecen provenir de magnetares, es decir, estrellas de neutrones con campos magnéticos extremos que surgen tras el colapso de astros masivos.

Edo Berger, investigador del Centro de Astrofísica, destacó que «poder aislar estrellas individuales alrededor de una FRB supone un gran avance con respecto a búsquedas anteriores, y comienza a revelarnos qué tipo de sistemas estelares podrían producir estas potentes ráfagas». Los expertos estiman que este avance permitirá mapear el entorno de cientos de eventos similares en los próximos años.

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