El escenario político en el estado de Sinaloa atraviesa por un momento de alta tensión tras la reincorporación de Rubén Rocha Moya al frente de la administración estatal. Este acontecimiento ha provocado que las fuerzas opositoras locales comiencen a percibir un panorama más favorable para disputar el poder político en los próximos procesos electorales, impulsadas principalmente por el desgaste institucional y los desafíos de seguridad que enfrenta la actual gestión.
El desgaste del oficialismo y los sondeos internos
De acuerdo con mediciones recientes manejadas por partidos como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC), la aprobación de la marca oficialista ha experimentado un retroceso notable, ubicándose por debajo de los 35 puntos porcentuales en diversos distritos del territorio sinaloense. Los estrategas de la oposición sostienen que este fenómeno responde de manera directa a la prolongada crisis de seguridad y violencia vinculada al crimen organizado que golpea a la región, una situación que el electorado local atribuye de forma generalizada a las decisiones y resultados de la autodenominada Cuarta Transformación.
Asimismo, los análisis internos apuntan a que la intención de Rocha Moya de incidir directamente en el diseño de su sucesión con miras a 2027 está generando fricciones internas. Diversos operadores y funcionarios vinculados al mandatario estarían comenzando a tomar distancia, lo que acelera la fractura del bloque oficial en múltiples facciones y abre canales de diálogo informales con sectores de la oposición.
Expectativas sobre el rol federal y las apuestas de la oposición
Mientras las altas esferas de Morena han guardado distancia frente al retorno del gobernador, reduciendo las muestras públicas de respaldo a un grupo muy reducido de operadores locales, los adversarios políticos confían en que desde el ámbito federal se produzcan contrapesos. En los círculos opositores se especula con la posibilidad de que figuras clave del gabinete nacional, como Ariadna Montiel, intervengan para frenar las aspiraciones del actual mandatario y respalden perfiles alternativos, entre los que se menciona a la senadora Imelda Castro, con el propósito de distanciar la imagen del partido gobernante de las controversias del mandatario estatal.
Por otro lado, los partidos opositores ya evalúan sus propias cartas para la contienda gubernamental. En el tricolor, la senadora Paloma Sánchez figura como una de las apuestas con mayor visibilidad mediática, aunque enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad de movilización territorial y los señalamientos vinculados a su cercanía con el exgobernador Mario López Valdez «Malova». Ante estas complicaciones, el legislador Mario Zamora surge como otra alternativa firme dentro del partido, respaldado por una estructura territorial consolidada y su experiencia previa en dos contiendas electorales estatales.
En el terreno de Movimiento Ciudadano, la dirigencia nacional analiza el perfil de Sergio «Pío» Esquer para abanderar la causa naranja. Sin embargo, a nivel local persisten dudas sobre su competitividad, lo que ha llevado a proponer el impulso de una figura ciudadana independiente que pueda articular una gran coalición opositora junto al PRI y al PAN para disputar con mayores garantías la gubernatura sinaloense.


