Un inicio de trimestre con mayor dinamismo anual
El arranque del tercer trimestre muestra un panorama más favorable para la economía mexicana, la cual perfila un crecimiento anual de 2.7 por ciento durante el mes de julio. De cumplirse las proyecciones oficiales, este resultado representaría el incremento más pronunciado para la actividad productiva del país en poco más de dos años, marcando un hito no visto desde marzo de 2024.
Basándose en las cifras del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) publicadas por el Inegi, el motor principal de este repunte será el sector terciario. Para las actividades relacionadas con los servicios se anticipa un avance del 2.8 por ciento, constituyendo su mejor desempeño en un periodo de 28 meses. Por su parte, el sector secundario o industrial mostraría una mejora del 1.8 por ciento, su variación más alta en los últimos tres meses.
A pesar de estas cifras positivas en la comparación interanual, el comportamiento a corto plazo muestra un ritmo más moderado. A tasa mensual, el indicador calcula que el IOAE avanzó apenas un 0.1 por ciento en julio, replicando la tendencia de junio, cuando registró un incremento del 0.2 por ciento.
Al considerar el acumulado entre enero y julio, la economía nacional refleja una expansión del 1.5 por ciento anual, una cifra que contrasta de manera positiva con el modesto 0.2 por ciento reportado durante el mismo lapso del año previo.
Julio A. Santaella, expresidente del Inegi, valoró que las tasas estimadas por el IOAE, aunque moderadas, logran sostener el nivel que se visualizó desde abril. Gracias a este comportamiento, el Producto Interno Bruto (PIB) trimestral habría crecido un 1.8 por ciento en el segundo trimestre, superando la estimación oportuna previa ubicada en el 1.5 por ciento.
Prudencia ante los datos y el factor aritmético
A pesar del optimismo inicial que generan las cifras anuales, diversos especialistas llaman a la cautela. Janneth Quiroz Zamora, directora de análisis económico de Monex, puntualizó que el avance del 2.7 por ciento luce elevado principalmente debido a un efecto de base por la comparación anual, más que por una aceleración generalizada.
“El mensaje más equilibrado sería que la economía mexicana inició el tercer trimestre en terreno positivo, pero con un ritmo todavía contenido”, acotó la especialista, quien añadió que aún resulta prematuro declarar un cambio definitivo en la tendencia económica.
Quiroz Zamora insistió en que el incremento anual del IOAE representa un “modesto impulso” y que los aumentos mensuales de 0.1 por ciento tanto en el sector secundario como en el terciario evidencian una expansión contenida. Asimismo, advirtió sobre los riesgos de extrapolar el mes de julio al resto del año, recordando que factores como el consumo, la inversión y la incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC jugarán un papel determinante en el futuro económico.
En la misma línea, Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, argumentó que el salto del 2.7 por ciento anual responde estrictamente a cuestiones aritméticas derivadas de la debilidad que presentó julio del año pasado.
“La economía creció 0.1 por ciento mensual en julio, menos que el 0.2 por ciento de junio, por lo que el impulso secuencial se está enfriando, no fortaleciendo. Lo que subió es la tasa anual, y subió porque julio del año pasado fue un mes débil. La base explica prácticamente todo el salto”, explicó.
Perspectivas para el sector industrial y manufacturero
El análisis de los componentes sectoriales también invita a la mesura. Según los datos del índice industrial, este se ubica en 102.1 puntos tomando como base el año 2018, lo que refleja que el sector productivo se mantiene en niveles similares a los de hace ocho años, sin un motor manufacturero fuerte que impulse las cifras actuales.
Gómez Ayala sugirió poner atención en los intervalos estadísticos antes que en las estimaciones puntuales, señalando que el margen de confianza para la industria abarca desde una contracción del -0.5 por ciento hasta un crecimiento del 4.2 por ciento, lo que dificulta extraer conclusiones definitivas sobre la tendencia sectorial.
“Construir por ahora una narrativa industrial sobre ese número es sobreinterpretar el indicador, por lo que habrá que esperar al IGAE para entender su composición entre sectores”, abundó.
Finalmente, los analistas coinciden en que los reportes subsecuentes del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) serán fundamentales para corroborar si la recuperación observada al cierre del segundo periodo del año logra consolidarse o si la actividad económica pierde fuerza en el arranque de la segunda mitad de 2026.


