Analistas advierten sobre el riesgo inminente de que México pierda su grado de inversión

El fantasma de la degradación crediticia vuelve a cobrar fuerza en los círculos financieros del país. Expertos en economía y finanzas alertan que la combinación de un marcado estancamiento en la actividad productiva y una deuda pública al alza coloca a la nación al borde de perder el codiciado grado de inversión, un escenario que genera creciente preocupación en los mercados internacionales.

Preocupación en los círculos financieros

Durante un reciente encuentro privado en una zona exclusiva de la capital mexicana, el exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe, puso sobre la mesa este delicado tema ante las repetidas consultas de diversos asistentes. En dicha conversación trascendió que la administración federal podría optar por elevar los impuestos a las empresas en lugar de emprender una ampliación en la base de contribuyentes.

Para figuras clave del sector como Jorge Suárez Vélez, analista de referencia para Wall Street, este panorama negativo resulta prácticamente inevitable. El especialista calcula que los compromisos financieros del Estado escalarán hasta el 60% del PIB el próximo año, partiendo de un 54.7% actual, lo que inevitablemente provocará una reacción punitiva por parte de las agencias calificadoras.

La postura de las agencias calificadoras

Actualmente, la nota soberana del país se encuentra peligrosamente cerca de la línea que separa la deuda calificada como apta para la inversión de aquella considerada de carácter especulativo. Instituciones como Moody’s, con una nota de Baa3, y Fitch, con BBB-, sitúan a México a un solo peldaño del límite crítico. Por su parte, Standard & Poor’s mantiene una posición ligeramente más holgada al ubicar su evaluación dos niveles arriba, en BBB.

A pesar del panorama adverso, especialistas consultados coinciden en que todavía existe un estrecho margen de maniobra para enderezar el rumbo fiscal. José Luis Clavellina Miller, investigador del CIEP, subrayó que el próximo Paquete Económico representará una prueba de fuego para que el Gobierno demuestre un plan de consolidación creíble, respaldado por mayores ingresos tributarios y una menor dependencia financiera por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).

"Pero si se observa una mejoría en el clima de violencia y en materia de corrupción, así como mayor inversión en infraestructura, puede que el endeudamiento pese menos", expresó el analista.

El impacto del bajo crecimiento económico

Uno de los principales focos rojos señalados por los expertos es la debilidad en la expansión del Producto Interno Bruto. Mientras las proyecciones oficiales apuntan a un dinamismo optimista, el consenso de instituciones como Citi ubica el crecimiento de este periodo en apenas un 1.3%, distando notablemente de la estimación gubernamental de 2.3%. Para el año 2027, las expectativas privadas anticipan un avance del 1.8%.

Marco Oviedo, estratega para América Latina en XP Investimentos, resumió la complejidad de la coyuntura al señalar que "los números se ven mal". Según el especialista, la desaceleración reduce drásticamente la recaudación tributaria, complicando el cumplimiento de las metas fiscales sin comprometer otras partidas presupuestarias esenciales.

"Uno de los principales riesgos está en el bajo crecimiento económico, que reduce la recaudación y dificulta al Gobierno cumplir sus metas fiscales sin afectar otros rubros de gasto", advirtió Oviedo.

Alternativas y margen de maniobra

Pese a las señales de alarma, los especialistas identifican ciertos amortiguadores que podrían sostener la economía nacional. Entre ellos destacan el aprovechamiento del T-MEC para impulsar las exportaciones y la atracción de capitales, así como el impulso indirecto derivado de la creciente demanda tecnológica en Estados Unidos ligada a la inteligencia artificial.

Asimismo, los mercados vigilarán de cerca la disciplina en el gasto y una posible reducción en los millonarios rescates financieros destinados a la petrolera estatal. No obstante, algunos analistas insisten en que una reforma fiscal orientada a incrementar los ingresos públicos sigue siendo un camino necesario, aunque políticamente complejo y evitado por la actual administración.

El desenlace de esta coyuntura dependerá estrictamente de las señales que la Secretaría de Hacienda envíe al Congreso. Como advirtió Clavellina Miller, "Es la oportunidad de demostrar que Hacienda puede hacer un ajuste fiscal creíble para no perder el grado de inversión. Si no lo hace, puede ser que ocurra la predicción de Suárez Vélez".

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
0SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -spot_img

Latest Articles