El sector secundario mexicano experimentó un estancamiento total durante los primeros seis meses del año, registrando una variación nula en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior. Este comportamiento plano ocurre en un contexto marcado por la tensión comercial y las medidas arancelarias sectoriales implementadas por Estados Unidos hacia los productos nacionales.
Impacto directo en manufacturas y energía
Al analizar los componentes del indicador, el sector manufacturero sufrió una contracción de 1.1% frente al primer semestre de 2025, arrastrando a la baja a la gran mayoría de sus ramas productivas. De manera paralela, la división encargada de la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, junto con el suministro de agua y gas natural por ductos al consumidor final, experimentó un retroceso de 0.2%.
Especialistas económicos señalan que esta debilidad generalizada guarda una relación directa con los gravámenes aplicados en la frontera norte, los cuales castigan con dureza a industrias estratégicas como la automotriz y la siderúrgica. A esto se suma una notoria contracción en la formación de capital fijo, problemática reflejada recientemente cuando la inversión fija bruta cae en mayo 0.4%: se desploma la construcción de acuerdo con reportes especializados, un fenómeno que profundiza la cautela empresarial.
Sectores al alza: minería y edificación
A pesar del panorama adverso para las fábricas, no todas las ramas económicas reportaron números rojos. La minería y la industria de la construcción lograron sostener cifras positivas, anotando un avance semestral de 3.8% y 2.1%, respectivamente.
Este comportamiento diferenciado se tradujo de inmediato en el mercado laboral. Mientras que el sector manufacturero confirmó una pérdida constante de puestos de trabajo, la actividad edificadora funcionó como un amortiguador al mostrar un incremento perceptible en la contratación de personal.
Perspectivas y proyecciones financieras
Frente a este escenario de claroscuros, diversas instituciones financieras han evaluado el rumbo a corto plazo. Informes emitidos por Banco Base advierten que la falta de dinamismo económico responde tanto a las barreras comerciales extranjeras como al clima de incertidumbre que frena la llegada de nuevos capitales al país.
No obstante, otras instituciones proyectan señales de resiliencia. Analistas de Banorte detectaron un crecimiento mensual de 0.2% en la actividad industrial frente a mayo, hilando dos trimestres consecutivos en terreno positivo. Para esta firma, los recientes anuncios de inyecciones de capital en distintos ramos productivos podrían inyectar optimismo a pesar de las fricciones con Washington.
En una línea similar, proyecciones de Banamex anticipan un repunte gradual en la producción nacional gracias a la moderada recuperación en la extracción de hidrocarburos, el comportamiento favorable en el suministro eléctrico y el impulso proyectado en la obra pública y privada.
Asimismo, los expertos destacan que la economía mexicana conserva ciertas ventajas competitivas y márgenes de preferencia arancelaria para sus ventas al exterior. Este factor, según estimaciones del sector financiero, continuará brindando soporte para evitar un deterioro mayor en las cadenas de valor dedicadas a la exportación hacia el mercado estadounidense.


