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24 de agosto de 2021 Los talibanes a EEUU : «Habrá consecuencias si no se van antes del 31 de agosto»

Los talibanes a EEUU : «Habrá consecuencias si no se van antes del 31 de agosto»

El portavoz de los talibanes, Suhail Shahin, ha advertido este lunes de que habrá “consecuencias” si Estados Unidos y el resto de países extranjeros no completan la retirada y las evacuaciones de Afganistán antes del 31 de agosto, la fecha límite que estableció el presidente estadounidense, Joe Biden para retirar sus tropas.

En una entrevista a Sky News, Shahin ha avisado de que el 31 de agosto “es una línea roja”, una fecha que se acerca mientras los países intentan evacuar a marchas forzadas.

El portavoz ha recalcado que «Biden anunció que el 31 de agosto retiraría a todas sus fuerzas militares” pero que si el mandatario amplía el plazo “significa que hay una extensión de la ocupación cuando no hay necesidad para la misma”. “Si Estados Unidos o Reino Unido buscan más tiempo para continuar las evacuaciones, la respuesta es no. O habrá consecuencias”, ha agregado.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha pedido a Biden extender la fecha límite para dejar Afganistán, con este petición todos los países extranjeros buscan sacar del país al mayor número de personas, después de que los talibanes se hayan hecho con el poder en el país.

Respuesta de Biden

“Nuestra esperanza es que no tendremos que extendernos, pero hay discusiones”, aseguró el Presidente de los Estados Unidos mientras hablaba de la posibilidad de ampliar la fecha del 31 de agosto.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que ocho vuelos militares estadounidenses, siete C-17 y un C-130, evacuaron a unos 1.700 pasajeros del Aeropuerto Internacional de Kabul. Además, 39 aviones de la coalición despegaron con aproximadamente 3.400 pasajeros, dijo el funcionario.

Biden sabe que esta ante una situación complicada y asegura que “lo que no voy a hacer es hablar sobre los cambios tácticos que estamos haciendo para asegurarnos de mantener la mayor seguridad posible”, dijo. “Constantemente, cómo puedo decirlo, hemos aumentado el acceso racional al aeropuerto, donde más personas pueden llegar de manera más segura. Sigue siendo una operación peligrosa, pero no quiero entrar en detalles sobre cómo lo estamos haciendo “.

Además añadio que «hemos discutido mucho con los talibanes. Han cooperado para ampliar parte del perímetro, cualquier estadounidense que quiera volver a casa, volverá a casa”.

No se sabe la cifra exacta de estadounidenses que tiene que salir de Afanistán, pero el asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan, estima una cifra entre 10.000 y 15.000.

26 de mayo de 2021 ‘Voto por voto’: 60% de la ciudadanía vaticina conflicto poselectoral

‘Voto por voto’: 60% de la ciudadanía vaticina conflicto poselectoral

El 60 por ciento de los mexicanos cree que este año habrá conflictos postelectorales.

Esta alta expectativa de que pudiera haber conflictos por los resultados de los comicios del 6 de junio refleja un ambiente de acusaciones de parcialidad por parte de Morena al INE, así como también lo cerrado que se prevén algunas contiendas, en particular para gobernador.

Además, el Presidente de la República, asumiendo un rol de “guardián de las elecciones”, también puede ser un factor a considerar.

De acuerdo con el estudio, el 65 por ciento de los consultados opina bien o muy bien que el INE se encargue de vigilar las elecciones, mientras que el 18 por ciento opina que está mal o muy mal, y el 17 por ciento no tomó una postura.

En contraste, que el Presidente de la República asuma un papel de guardián de las elecciones divide a la opinión pública: el 40 por ciento ve bien o muy bien que el mandatario vigile los comicios, mientras que el 44 por ciento lo ve mal o muy mal.

El desglose de estas opiniones por grupos sociodemográficos revela un patrón de apoyo muy interesante. En el caso del apoyo al INE, la opinión positiva es claramente mayoritaria entre todos los grupos de edad y de nivel de educación.

Hay un consenso de que la labor del INE es cuidar las elecciones. Sin embargo, la opinión positiva de que el Presidente vigile las elecciones es mayoritaria solamente entre los grupos de mayor edad y de menor escolaridad, perfiles que coinciden con el apoyo más sólido a Morena, según han mostrado las encuestas.

El sondeo revela que la confianza en el INE se ha fortalecido ligeramente en las últimas semanas, al pasar de 57 por ciento, en abril, a 61 por ciento, en mayo, la proporción de mexicanos que dicen confiar mucho o algo en el organismo electoral.

Por otra parte, la confianza en el Tribunal Electoral también avanzó un poco en el último mes, al pasar de 48 a 53 por ciento quien dice confiarle mucho o algo.

Patrocinio: El Financiero. Realización: Alejandro Moreno.

13 de mayo de 2021 Las razones de la nueva crisis entre palestinos e israelíes: ¿puede llevar a la “Intifada final”?

Las razones de la nueva crisis entre palestinos e israelíes: ¿puede llevar a la “Intifada final”?

Bombardeos de uno y otro lado, muerte y destrucción. La constante de Medio Oriente que ahora tiene la novedad de que los protagonistas son adolescentes y jóvenes organizados en redes sociales como TikTok y sin liderazgo político.

En los mercados de Jerusalén en los se comentaba entre los jóvenes que “en cualquier momento” se venía la “Intifada final”, la confrontación entre Israel y Palestina. Se referían al levantamiento palestino para recuperar la autonomía plena de Jerusalén, la Franja de Gaza y Cisjordania. Durante el proceso de ser posible, quitarse de encima a los judíos de una vez por todas. 

Cada fin de semana se tiene uno de esos constantes enfrentamientos de los que nunca se sabe si se pueden desvanecer en tres o cuatro días o convertirse en la “Intifada final”. Aunque esta vez se tiene un elemento nuevo, diferente, los que los protagonizan ahora del lado palestino no tienen más de 15 o 16 años y se organizan por redes sociales como TikTok o Instagram. Del israelí , también son chicos, fanáticos religiosos ultraortodoxos que llegan a la Puerta de Damasco de la Ciudad Antigua cantando y bailando como si estuvieran en una ceremonia en el templo. ¿Serán estos chicos los protagonistas de la “confrontación definitiva”? En este conflicto casi permanente desde hace 70 años, poco y nada es previsible.

Otro elemento inédito es que no hay liderazgos claros de ninguna de las partes como lo había en los dos levantamientos anteriores, de 1987 y 2000. Israel está en un limbo que puede llevar a una quinta elección en dos años con el primer ministro Benjamin Netanyahu sin posibilidades de armar un nuevo Gobierno y tratando de legitimarse –pesan sobre él varios y graves cargos por corrupción- a través de una nueva guerra. Del otro lado no están mejor. La Autoridad Palestina, el Gobierno moderado de Cisjordania, no cuenta con mayor legitimidad, y los radicales de Hamas que gobiernan la Franja de Gaza ya no pueden con una población exhausta después de años de encierro en ese pequeño territorio.

Esta vez, la mecha que llegó hasta la carga explosiva fue netamente religiosa. “Fue en tiempos sagrados, en territorios sagrados”, le dijo al New York Times Moshe Halbertal, profesor de la Hebrew University. El Día de Jerusalén de este año –fiesta nacional que conmemora el establecimiento del control de Israel sobre Jerusalén Este, la Ciudad Vieja y el Monte del Templo en la guerra árabe-israelí de 1967, unificando la ciudad bajo el dominio israelí– se celebró con cadenas de oraciones en el Muro Occidental a partir del domingo por la noche. Esa fecha sagrada israelí coincidió con la de Laylat al Qadr, o Noche del Poder, de los musulmanes. Se la considera no solo la noche más sagrada del Ramadán, sino de todo el calendario islámico. Conmemora el momento en que los primeros versos del Corán fueron revelados al profeta Mahoma por el ángel Gabriel, y reúne cada año a miles de palestinos en la mezquita de Al Aqsa del Monte del Templo, el tercer lugar sagrado de los musulmanes.

La coincidencia de estas conmemoraciones provocó inevitables enfrentamientos en las pequeñas calles empedradas de la Ciudad Antigua y en la desembocadura de la tradicional calle Salah e-Din del lado palestino, y culminó el lunes con la invasión de la policía israelí a la explanada de la mezquita, donde los chicos palestinos los esperaban piedras en mano. Cientos de palestinos y 20 policías israelíes resultaron heridos. La gota que rebalsó el río fue la pelea permanente por el territorio. Un grupo de judíos israelíes de extrema derecha habían conseguido una orden judicial para desalojar a seis familias palestinas que viven en casas que eran propiedad de los judíos en Jerusalén Este antes de que la ciudad se dividiera en la guerra de 1948. Los palestinos argumentan que es injusto que los judíos puedan reclamar las tierras o las casas que poseían en Jerusalén Este antes de 1948, pero que los palestinos no tengan derecho a hacerlo con respecto a las tierras que poseían en Jerusalén Oeste o en cualquier otro lugar de Israel. El Tribunal Supremo de Israel tenía previsto pronunciarse el lunes sobre si los palestinos podían ser expulsados, pero retrasó la decisión. Los jueces se expiden de acuerdo con el grado de violencia del momento.

La situación ya se había calentado a fines de abril cuando unos adolescentes palestinos subieron un vídeo a la red social TikTok en el que aparecían agrediendo a un joven judío ortodoxo en un tranvía. Buscaban inspirar a otros como siempre ocurrió. Cada vez que hay un ataque de este tipo, de un lado y del otro, aparecen dos o tres casos similares en los días siguientes. En respuesta, el Lehava, un grupo judío de extrema derecha, llamó a una movilización en la Puerta de Damasco bajo la consigna de “Fuera los árabes”. Otra vez, cantos antipalestinos y banderas con la estrella de David flameando en las narices de los chicos musulmanes.Las fuerzas de seguridad israelíes en acción durante el Día de Jerusalén, cerca de la Puerta de Damasco, en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters/ Ronen Zvulun)Las fuerzas de seguridad israelíes en acción durante el Día de Jerusalén, cerca de la Puerta de Damasco, en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters/ Ronen Zvulun)

El resto lo sabemos: cientos de misiles lanzados desde la Franja de Gaza por los milicianos de Hamas alcanzando ciudades importantes israelíes y bombardeos devastadores de la aviación israelí. Lo de siempre, muerte y destrucción. Familias enteras aplastadas por los escombros. El hecho más inquietante se registró en la ciudad de Lod, cerca de Tel Aviv, donde conviven árabes-israelíes e israelíes y donde hordas de uno y otro lado salieron a cazar enemigos cuchillo en mano.

La situación encontró con la guardia baja al Gobierno de Joe Biden. Todavía no formuló ninguna política hacia Medio Oriente. Ni siquiera nombró a un nuevo embajador en Israel. Pero no puede permanecer al margen. Estados Unidos cumple un rol fundamental en el conflicto. En principio entrega cada año 3.800 millones de dólares para la defensa de Israel y estuvo siempre detrás de los intentos de acuerdos de paz. Trump había tomado partido directo de apoyo al Gobierno de Netanyahu, y para aislar aún más a los palestinos lanzó los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones entre Israel y algunos países musulmanes: los Emiratos, Bahréin, Sudán y Marruecos. Biden tendrá que buscar algún equilibrio y tener un plan a mano si quiere detener la escalada.

Mucho va a depender de si Netanyahu logra su objetivo de permanecer en el poder a pesar de que no pudo formar gobierno. Tendrá que convencer a la extrema derecha de que en circunstancias excepcionales como esta no es bueno cambiar de liderazgo. Si lo consigue podría formar una nueva coalición de Gobierno y mantener su protección. De esta manera, incluso si la justicia lo condenara por los graves delitos por los que se lo está juzgando, evitaría la cárcel para él y su esposa, que es su propósito final. También dependerá de la actitud de los palestinos, si logran un acuerdo básico para enfrentar la nueva ola de violencia con el consenso y apoyo material de Egipto y Jordania. Y del nuevo fenómeno de los videos que los chicos palestinos y los estudiantes de las Chinuch Atzmai, las escuelas ultraortodoxas judías suban a las redes sociales.

Fuente: Infobae

5 de mayo de 2021 Por qué Colombia está sumida en el caos desde hace una semana

Por qué Colombia está sumida en el caos desde hace una semana

Una reforma tributaria que castiga a la clase detonó el malestar acumulado por la crisis económica y social derivada de la pandemia, varios casos de brutalidad policial en las ciudades y asesinato de líderes sociales en las zonas rurales.

El presidente conservador, Iván Duque, enfrenta inéditas protestas en las calles desde que subió al poder en 2018.
Sindicatos, indígenas, organizaciones civiles, estudiantes entre otros sectores inconformes exigen un cambio de rumbo a su gobierno.

Un controvertido proyecto de reforma tributaria que extendía el impuesto del IVA a los servicios públicos y ampliaba el impuesto a la renta a sectores de medianos y bajos ingresos hizo estallar multitudinarias manifestaciones en los últimos seis días en Colombia. Un sector amplio de la política y la opinión pública rechazó la medida al considerar que castigaba a la clase media y era inoportuna en plena crisis desatada por la pandemia.

El agravamiento de la situación motivó el lunes la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.


Las movilizaciones actuales recogen además la desesperación provocada por la pandemia y la mala gestión sanitaria del gobierno, que golpean con fuerza al país de 50 millones de habitantes.

En su peor desempeño en medio siglo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia se hundió 6,8% en 2020 y el desempleo trepó al 16,8% en marzo.
Casi la mitad la población está en la informalidad y en la pobreza, según cifras oficiales.

Para colmo Duque, en medio de la crisis, sacó los militares a las calles de las principales ciudades para controlar manifestaciones y disturbios que rechazaban su reforma tributaria. Pero la decisión causa temor en un país golpeado por más de medio siglo de conflicto armado. Acompañado por el comandante del ejército, anunció el sábado que usará la figura de «asistencia militar» para combatir «a quienes por la vía de la violencia, el vandalismo y el terrorismo pretenden amedrentar a la sociedad».

Reporteros de la AFP constataron la presencia de soldados durante las manifestaciones que empezaron el miércoles en todo el país.

Para «la ciudadanía, esta medida fue recibida de manera negativa como una militarización», e incluso como una «represión», advierte Eduardo Bechara, profesor de gobierno y políticas públicas en la Universidad Externado
Y es que tras seis décadas de un conflicto armado que persiste pese a la firma de la paz con la guerrilla FARC en 2016, los gobiernos están más acostumbrados a lidiar con la guerra en el campo que con las protestas urbanas, coinciden expertos entrevistados.

Según la Defensoría del Pueblo (Ombudsman), los disturbios y manifestaciones dejan al menos 19 muertos. El ministerio de Defensa, por su parte, contabiliza más de 800 heridos y cientos de establecimientos destruidos.
El viernes, Cali fue la primera ciudad militarizada, en medio de desmanes que se dieron a la par de protestas pacíficas. El ministro de Defensa, Diego Molano, anunció el despliegue de 700 soldados en la capital del Valle del Cauca (suroeste) para enfrentar «organizaciones criminales» que orquestan los disturbios.

Para el subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, este es un intento por amedrentar la protesta social. «Creo que es la vieja estrategia de siempre, de que a punta de represión entierran las personas. Es un mensaje para apagar las protestas», afirma el investigador.

En Bogotá y Medellín, los alcaldes de oposición rechazaron la oferta de militarizar sus ciudades. Aún así, soldados patrullan la capital por orden presidencial.
La cifra de efectivos desplegados es reservada. En Colombia hay 266.606 militares y 157.820 policías que dependen del ministerio de Defensa, según datos oficiales.

Contra la brutalidad policial

La militarización se instala mientras la policía está en el ojo del huracán por la manera como reprime las protestas contra el gobierno. En 2020 la fuerza pública enfrentó a bala movilizaciones contra la brutalidad policial, dejando una docena de muertos y más de medio millar de heridos. En el caso más emblemático, dos policías asesinaron al abogado Javier Ordóñez en Bogotá en la noche del 8 al 9 de septiembre dándole más de diez descargas con pistolas eléctricas. Los videos grabados por testigos se viralizaron rápidamente, provocando los mayores disturbios que recordaba la capital colombiana en años. Desde entonces, las protestas se han saldado con varias muertes más, decenas de heridos de bala y centenares de hospitalizados. 

La oposición acusa al Gobierno y a Duque, de ser responsables por la falta de reformas en la policía y la inacción del Estado ante los grupos armados.
La Corte Suprema de Justicia ordenó luego al ministerio de Defensa pedir disculpas por sus excesos y reformular sus protocolos.

Pero las denuncias vuelven de la mano de oenegés, organismos internacionales y oposición por presuntos atropellos cometidos durante las jornadas en curso.

Según la ONG Temblores hubo 940 casos de abuso policial en los últimos días y se investiga «la muerte de ocho manifestantes presuntamente atacados por policías».
Este martes, el portavoz del servicio diplomático de la Unión Europea, Peter Stano, se dijo a su vez preocupado por la situación en Colombia y aseguró que «es realmente una prioridad contener la escalada de violencia y evitar el uso desproporcionado de la fuerza».

En tanto que la oficina local de derechos humanos de la ONU denunció en Twitter «amenazas y agresiones», así como «disparos realizados por la policía» contra una comisión humanitaria.
En la misma red social, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exhortó al Estado a esclarecer su participación en ataques que incluyen abusos sexuales.
Mientras tanto el gobierno guarda silencio y reconoce apenas un civil y un policía fallecidos relacionados con las protestas.

La ONU, la Unión Europea y organizaciones de derechos humanos denunciaron este martes un uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía de Colombia para controlar casi una semana de violentas protestas contra el gobierno que dejan una veintena de muertos y centenares de heridos.

«Estamos profundamente alarmados por los acontecimientos ocurridos en la ciudad de Cali (suroeste) en Colombia la pasada noche, cuando la policía abrió fuego contra los manifestantes que protestaban contra la reforma tributaria, matando e hiriendo a varias personas, según la información recibida», declaró en Ginebra Marta Hurtado, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Lo que empezó el miércoles como una nueva manifestación contra una reforma fiscal ya retirada se transformó en graves protestas contra el gobierno y choques con la fuerza pública.
En la mañana de este martes había personas en las calles y bloqueos en las vías de la capital y en Cali, tercera ciudad del país y la más afectada por los disturbios.

Hurtado hizo «un llamado a la calma (…) Dada la situación extremadamente tensa, con soldados y policías desplegados para vigilar la protesta».
Defensores de derechos humanos y ong denuncian amenazas y casos de violencia policial, que incluyen civiles muertos a manos de uniformados.
La Unión Europea se sumó a las advertencias y pidió «evitar el uso desproporcionado de la fuerza».

La Defensoría del Pueblo registró el lunes 19 muertos y 89 personas desaparecidas durante las jornadas de protesta en el país. Por su parte, el Ministerio de Defensa contabilizó 846 heridos, de los cuales son 306 civiles.

FUENTE: EFE