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23 de marzo de 2022 La guerra en Ucrania podría desencadenar una crisis mundial de alimentos

La guerra en Ucrania ha golpeado a los mercados energéticos del mundo. Ahora el planeta enfrenta una crisis más profunda: una escasez de alimentos.

Una porción crucial del trigo, el maíz y la cebada del mundo está atrapada en Rusia y Ucrania a causa de la guerra, mientras que una porción todavía mayor de los fertilizantes del mundo está atascada en Rusia y Bielorrusia. El resultado es que se están disparando los precios de los alimentos y los fertilizantes en el mundo. Desde que comenzó la invasión el mes pasado, los precios del trigo han aumentado en 21 por ciento, los de la cebada un 33 por ciento y los de algunos fertilizantes en 40 por ciento.

La turbulencia se está agravando debido a fuertes problemas que ya estaban aumentando los precios y reduciendo el suministro, entre ellos la pandemia, las restricciones al transporte, los altos costos de la energía y los recientes incendios, sequías e inundaciones.

Ahora, los economistas, las organizaciones de ayuda humanitaria y las autoridades gubernamentales están advirtiendo sobre las repercusiones: más hambre en el mundo.

El desastre que se avecina está exponiendo las consecuencias de una guerra de gran envergadura en la era moderna de la globalización. Los precios de los alimentos, los fertilizantes, el petróleo, el gas e incluso los metales como el aluminio, el níquel y el paladio están aumentando a toda prisa y los expertos prevén que la situación empeorará conforme los efectos caigan en cascada.

“El conflicto en Ucrania tan solo ha mezclado una catástrofe con otra”, opinó David M. Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, la agencia de la ONU que alimenta a 125 millones de personas al día. “No ha habido ningún precedente que siquiera se acerque a algo como esto desde la Segunda Guerra Mundial”.

Las tierras ucranianas están a punto de perderse temporadas cruciales de siembra y cosecha. Las plantas europeas de fertilizantes están reduciendo su producción de manera significativa a causa de los altos precios de la energía. Los agricultores desde Brasil hasta Texas están recortando gastos en fertilizantes y esto amenaza el volumen de las siguientes cosechas.

China, que enfrenta su peor cosecha de trigo en décadas después de una serie de fuertes inundaciones, está planeando comprar una fracción mucho mayor del suministro menguante del mundo. India, país que suele exportar pequeñas cantidades de trigo, ya ha visto cómo la demanda extranjera ha aumentado a más del triple en comparación con el año pasado.

En todo el mundo, el resultado se reflejará en costos más altos en el supermercado. En febrero, los precios de los comestibles ya habían subido un 8,6 por ciento en comparación con el año anterior, el mayor incremento en 40 años, según datos del gobierno. Los economistas esperan que la guerra infle aún más esos precios.

En cuanto a quienes viven al límite de la inseguridad alimentaria, el aumento más reciente de los precios podría orillar a muchos al borde del abismo. Después de haberse mantenido estable en gran medida durante cinco años, el hambre aumentó un 18 por ciento a lo largo de la pandemia: ahora entre 720 millones y 811 millones de personas la padecen. A principios de este mes, las Naciones Unidas declararon que tan solo en el mercado alimentario mundial el impacto de la guerra podría provocar que pasen hambre entre 7,6 millones y 13,1 millones de personas más.

Los costos del Programa Mundial de Alimentos ya han aumentado 71 millones de dólares al mes, suficiente para reducir las raciones diarias de 3,8 millones de personas. “Les quitaremos comida a los hambrientos para dársela a los famélicos”, comentó Beasley.

El aumento de los precios y el hambre también podrían aportarle una nueva dimensión a la visión que tiene el mundo de la guerra. ¿Podría alimentar más la furia en contra de Rusia y las exigencias de que alguien intervenga? ¿O la frustración se centraría en las sanciones de Occidente que están obstruyendo el paso de los alimentos y los fertilizantes?

Aunque casi todos los países enfrentarán precios más altos, algunos lugares podrían tener dificultades para encontrar suficientes alimentos en general.

Armenia, Mongolia, Kazajistán y Eritrea han importado casi todo su trigo de Rusia y Ucrania y deben encontrar nuevas fuentes. Sin embargo, están compitiendo con compradores de mucho mayor tamaño, como Turquía, Egipto, Bangladés e Irán, los cuales han obtenido más del 60 por ciento de su trigo de los dos países en guerra.

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